VW como Bildungsroman

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VW como Bildungsroman

Vampire Weekend ha estado haciendo música desde que sus integrantes empezaron la universidad, y en esos 12 años, su discografía se parece más a un bildungsroman que a cualquier otra cosa.

En los primeros albums y singles, desde “Ladies of Cambridge” hasta el álbum “Contra”, se ve una vida universitaria cuyas referencias mezclan los sonidos clásicos del dinero viejo vestido de polos y shorts con mocasines, pero con la sazón de una vida examinada y rebelde, mezclando violines y clavicordios con ritmos frenéticos, jóvenes, hambrientos. Las letras describen referencias a una vida repleta de presiones sociales, filosofía de sillón, y una suerte de flashbacks de la infancia yuxtapuestos con visiones contemporáneas.

Solo en “Contra”, empezamos a ver una versión más segura de sí misma, más personal e íntima, y empiezan a jugar con los sintetizadores y drum machines, sin dejar los sonidos clásicos que forman parte del canon musical de la banda. Las imágenes se extienden de manera casi calmada, en vez de estar superpuestas. Cada canción describe un sentimiento de una manera mucho más completa. Los ritmos exploran la intensidad con lo sincopado en vez de frenetizarse. El universitario verde y emocionado se relaja, y entiende su lugar dentro del microcosmo académico.

Unos tres años después, luego de entrar en el carnívoro mundo laboral de nada más y nada menos que Nueva York, VW se zambulle en su identidad judía, su personalidad fuera de las constantes comparaciones de la vida escolar y familiar, y cómo esto se mezcla en el caldero radiactivo que es NY. En “Modern Vampires of The City”, VW no puede sino distanciarse de su canon original, pues esta etapa completamente divorciada del universo universitario, y una vez más encontramos el frenesí del primer álbum, pero redefinido con la profundidad de la exploración emocional del segundo. En este álbum nuestros protagonistas enfrentan la frialdad de un mundo que gira sin esperar por uno, y se nota en los grises que antes eran colores pastel. Tal vez la frase más importante del album es “I don’t wanna live like this, but I don’t wanna die”

Finalmente, en uno de mis álbumes favoritos en el mundo, Father Of The Bride sale después de 6 años de silencio. En este álbum se recupera el canon clásico, pero sin pretensiones. Vuelve a los sentimientos de la infancia pero ejecuta las acciones del adulto. Vampire Weekend se arma de colaboradores que parecen más bien mezclas entre mejores amigos/enemigos/amantes, y logra a través de las melodías inter-sincopadas explorar un concepto sin atarse a una definición.

Las letras son tan oscuras como en el álbum anterior, pero la música les inyecta con energía y un sentido del humor que las diferencia al estar apuntadas hacia adelante en vez de mortificaciones en espiral. Esto le da un aire de Paul Simon que hace que las letras fluyan de la boca al cerebro sin mucho que se ponga en el medio. Por ejemplo, Una vez más encontramos la frase “I don’t wanna live like this, but I don’t wanna die”, pero en vez de ser un grito desesperado, es un himno que llama al progreso, al cambio, y a la agencia que uno tiene sobre su vida. Tal vez por eso el álbum mezcla sonidos de electrónico, música clásica, indie, flamenco, funk, e incluso country más de una ocasión. Este último capítulo explora la posibilidad de lo que uno puede ser después de un viaje transformador, y sin atarse a etiquetas o definiciones, expanden su propio canon personal.

-Marcelo Bertorelli

Imagen extraída de Binaural

Marcelo Federico Bertorelli Reyna

Marcelo Federico Bertorelli Reyna

imagen de Matthieu Bourel