Vergüenza

Estoy organizando mis papeles. Es todo un proceso que tarda varios días, tengo muchos. El otro día, encontré un viejo escrito, lo leí y me sentí avergonzada. Sí lo había escrito yo, aunque no recordaba haberlo hecho. Era mi letra, mis palabras, la hoja arrancada de mi cuaderno. Me quedé pensando en qué hacer con ese papel. Lo podía botar, y continuar mi vida como si no me lo hubiera encontrado, tratando de olvidarlo de nuevo. O lo podía guardar, y tener una prueba de la existencia de una yo del pasado, una persona que fue antes de lo que soy. Decidí guardarlo, pensando que no puedo simplemente negar las partes de mi que en algún punto no me gustan. Todas estas cosas son pedazos de quien soy. Aunque no me guste lo que escribí en ese papel, esa persona fui yo y a partir de ese momento viví cosas que me cambiaron, aprendí, y llegué a este momento de mi vida en el que lo leí otra vez y me sentí avergonzada al respecto.

Tengo más que ese papel. Tengo fotos, notas de voz, emails que me hacen sentir avergonzada. Podría borrar, eliminar y quemar las pruebas de que alguna vez fui esa persona. Pero elijo no hacerlo. No sólo porque son partes de mi, sino también porque vale la pena analizarlos. ¿Por qué me hace sentir pena esto? Es importante saberlo para entender quién soy y cómo he cambiado.

El hecho de sentirnos avergonzados con actos del pasado o versiones anteriores de nosotros me parece que es algo bueno. Significa que hemos aprendido algo de nosotros en el trayecto de ese punto al presente, y que estamos en constante cambio y mejora. Por eso creo que es importante darse la oportunidad de analizar estas cosas cada vez que nos las encontremos. Darnos cuenta de que no siempre fuimos la persona que somos ahora, y las cosas cambian. Incluso es divertido ver que algunas cosas que antes podían hacerte sentir avergonzado, ahora no causan el mismo efecto. Es importante errar, y es más importante estar dispuesto a seguir avanzando, sabiendo que vamos a equivocarnos más veces.

He descubierto que en ocasiones me averguenzo de algo y después lo pienso y me doy cuenta que no tengo por qué hacerlo. Esto también es parte crecer: darse cuenta de qué cosas en realidad no tienen por qué avergonzarte, cosas que te hacen sentir de ese modo por culpa de la sociedad en la que estamos. Por ejemplo, no veo por qué uno debería avergonzarse de su cuerpo.

En fin, la vergüenza es humana y considero que vale la pena verla de cerca para entenderse mejor.