Una semilla en tu oído

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Una semilla en tu oído

Supe por ahí que tenías una semillita en la garganta, y que te incomodaba un poco. Te oí carraspear más de una vez. Te oí medio decirlo sin decirlo, ¿sugerirlo, será? Hubo una frase que sonó triste, y casi pasa desapercibida. Pero pude distinguir un brote asomándose por tu garganta.

Preguntan cómo ser bueno escuchando. Resulta ser que suelen contarme cosas con mayor facilidad. No sé muy bien, la verdad, cómo ser bueno escuchando. Solo sé que todos tienen algo que decir, y se mueren por contarlo. Así que solamente se trata de poner un oído y preguntar. Lo demás fluye.

A veces hay que empujar un poquito para que la persona siga su relato. Un “¿cómo?", “¿por qué lo dices?”, “¿qué pasó?”. No es por ser simplista en una falta de interés, sino que todo lo contrario. Es una pequeña invitación para señalar que puede continuar, que quieres oír lo que tiene ganas de decir.

O preguntas más específicas: “¿De dónde viene la familia?” ¡Bum! Salen en torrente todas las historias. Eso es de lo que más he disfrutado últimamente: escuchar a mis abuelos. Y sí, a veces son las mismos cuentos una y otra vez, pero quizá nunca los hubiera escuchado una primera si no fuera por preguntar, o por simplemente querer escuchar. Cada persona es un baúl lleno de libros y libretas, y como me ha dicho varias veces Diana, “todos saben algo que tú no”.

Lo más bonito de escuchar es cómo se expande tu propio baúl de recuerdos. Tu mundo se hace más amplio. Los escenarios se ven desde más perspectivas y la obra es más rica. Lo más valioso es aprender a escuchar, porque no solamente el pasado se llena de más historias, sino que el futuro tiene más posibilidades. Lo bonito de oír, contar y replicar cuentos es que te atreves a soñar, y la realidad se ve más maleable. Nos gusta soñar con películas, libros, entrevistas, videos, series. Personas de nuestro día a día. Conversaciones con taxistas y relatos de cafetería.

Sé bueno escuchando, selo siendo bueno preguntando. Siempre hay algo que decir, siempre hay algo que contar, y siempre hay una historia que compartir. Como tirando flores o semillitas por ahí, y ver cómo brotan y crecen y se expanden más, más.

Namás les dejo una plática pa que vean que me pareció bonita y me sacó una lagrimita o dos.

Dave Isay: Everyone around you has a story the world needs to hear

Amanda González Alarcón

Amanda González Alarcón

Chilena paltera, 23 años. Instagram: @amandinalaandina.