Tu mundo es tuyo, pero el mundo es nuestro

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Tu mundo es tuyo, pero el mundo es nuestro

Deja que te diga una cosa: tu mundo es tuyo, pero el mundo es nuestro. Lo que quiere decir que no estás solo. Lo que también quiere decir que cuando eres una mierda nos haces mierda.

Yo era una de esas personas que viven un perpetuo carpe diem y hallan la felicidad fácilmente. Y luego reventó el oasis. Lo que sucede con las burbujas de cristal es que cuando vivimos dentro de ellas y se rompen, inevitablemente nos llenan de heridas.

Hace ya varios años bajé de la montaña como quien apenas llega a tierra de humanos. Antes de eso vivía una vida de calma en la que los pájaros cantaban cada mañana sin falta y el ritmo de la vida correspondía al de la rotación planetaria. Y al bajar de pronto los coches sonaban muy fuerte y la cosas sucedían veloces.

Los monstruos de concreto son feroces: me tomó mucho tiempo acostumbrarme a un sitio donde es tan imposible el aire fresco como las tardes tranquilas. Aquí el autobús que nos amenaza el cuerpo pasándose el alto mientras cruzamos es tan común como el niño que adorna con su hambre una esquina. Y entonces, miedo y dolor.

Deja que te diga otra cosa: a mí, que fui casi una ermitaña un montón de tiempo, me ha costado un montón aprender a vivir en plural. Pero ahora sé que aunque nacemos solos y morimos solos, vivimos juntos.

Vivir juntos, realmente juntos, suele resultar en redes infinitas de emociones que nos generamos o contagiamos los unos a los otros. Y en medio de tanto caos práctico y sentimental, parece imposible la calma.

Parece que nos mantiene vivos, más que la expectativa, la esperanza. Ese mundo feliz al que le atribuímos la armonía y sólo hemos soñado. Parece que nos mantiene vivos pensar que el monstruo de concreto podría convertirse en paraíso. Y parece, que aunque sea en el fondo, creemos en nosotros.

Pero falta una cosa: falta creer en nosotros por los motivos correctos. Falta ser coherentes entre acciones y sueños. Y esa es nuestra responsabilidad.

Por eso te decía lo que te decía: que el mundo es nuestro. Porque a veces votas a favor de tus intereses y no del país y nos jodes. Porque a veces confundes picardía con abuso y buscas la manera de ser el primero en la fila aunque el último en llegar. Porque a veces actúas como si el mundo fuera tuyo y nos jodes.

Deja que te diga una última cosa: tu granito de arena para arreglar este lugar no es suficiente. Por eso te pido que alientes a otros a poner su granito y no dejes que nadie nos robe la playa.

Valeria Farrés.

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Valeria Farrés

Valeria Farrés

Caracas-Ciudad de México.