Trump, Twitter y el tremendismo: brevísimas consideraciones sobre el entorno sociopolítico de la actualidad

Colaboraciones

Trump, Twitter y el tremendismo: brevísimas consideraciones sobre el entorno sociopolítico de la actualidad

You don’t have to burn books to destroy a culture. Just get people to stop reading them.
Ray Bradbury

El entorno sociopolítico del mundo ha cambiado con una celeridad vertiginosa en los últimos años. Pareciera que Bradbury tenía razón en Fahrenheit 451: la democratización de la información —esto es, el constante estímulo de noticias, videos, anuncios, etcétera— nos ha vuelto insensibles a lo que sucede a nuestro alrededor. En lugar de ser bomberos que inician incendios, como propone el autor en el libro, la tendencia en la actualidad es la de ser lectores que dejan morir al texto, sin terminar de leerlo si quiera.
Tal vez por esto se ha dado la proliferación de redes sociales como Twitter: 270 caracteres son suficientes para expresar una idea, lanzar un grito de ayuda, tratar la política exterior entre naciones vecinas. No importa más leer un análisis serio en torno a cómo se maneja la relación bilateral entre México y Estados Unidos, porque Trump puede con mucha facilidad tuitear que el muro lo va a pagar la República Mexicana. La gente reacciona, la crítica corre tinta y las generaciones nuevas no se interesan demasiado por buscar una opinión al respecto: lo que diga @realDonaldTrump está ahí, causa una conmoción momentánea, y se apaga, como un epicentro efímero. El constante estímulo que las redes sociales ofrecen genera esta paulatina desensibilización de las masas, concentradas en pasar imágenes y videos sin realmente verlos, sin leerlos, sin pensarlos. La cantidad infinita de oportunidades de consumo a las que se tiene acceso a través de estos medios —diseñados, en principio, para la gratificación personal— nos convierte a todos en adictos a un ego que crece irremediablemente, y que nubla la capacidad sensible inherente del ser humano. Diría Deep Patel, en su artículo para Forbes How to Reach and Engage Millennial Audiences, que esto es una consecuencia directa de que el acceso a las noticias se da principalmente a través de las redes sociales:

The second component of retaining millennial users is usually the most time- and people-intensive. This is the era of live sharing and streaming; the bulk of today’s news breaks first on Twitter and Reddit. Journalists were the first to recognize this: they transitioned from chasing the byline with 500–1,000 words to tweeting their best content in fewer than 150 characters. (Patel, 2017)

Esta reducción en caracteres no es casual, y no debería de tomarse a la ligera. Es evidente que tiene que ver con una disminución brutal de la capacidad de atención de las audiencias del nuevo milenio, que reduce asimismo un espacio de análisis, de ideas alternativas, de flujo de información comentada —y más que nada, de referencias confiables.
Es interesante que Patel utilice términos diferentes: habla primero de palabras, y luego cambia a caracteres. Las audiencias en la actualidad están acostumbradas a interactuar con la información ya no en frases articuladas por palabras coherentes, sino en combinaciones de caracteres, que preferentemente no excedan la capacidad de un tuit. En términos de la política internacional, resulta comprometedora la manera en la que el presidente actual de Estados Unidos ha utilizado este carácter apático a la lectura que permea en las generaciones más jóvenes: no únicamente se ha acercado a ellos desde su entorno —¿o zona de confort? —, sino que ha desacreditado a los medios serios con el concepto terriblemente conveniente de fake news.
Es suficiente con ver su reacción tardía hacia las manifestaciones de grupos que están a favor de la supremacía blanca, que apesta ya tanto a rancia, y que recuerda tanto a la doctrina de McCarthy. Los ataques se dieron un sábado, y Trump no dijo nada hasta varios días después. Su conducta no fue la misma después de la visita a Peña Nieto, el año pasado: su cuenta de Twitter estuvo plagada de un discurso diametralmente contrario al que se desarrolló en su entrevista con el líder mexicano.
El carácter tremendista del presidente de Estados Unidos en torno al proteccionismo anticuado perpetuamente presente en su discurso habla muy bien de los escándalos que le conviene generar. Todo está muy bien si los mexicanos son violadores y asesinos, y lo mismo con los musulmanes, que son terroristas por definición: siempre habrá un tuit que valide el discurso presidencial. Pero no se toque al KKK, que la respuesta llegará lenta, a destiempo, a muertes de distancia. Jack Goldstone también da cuenta de estas omisiones, en una entrevista dirigida por Felipe Guerra Aguirre para Publimetro:

Durante su corta presidencia, Trump ha continuado su retórica de campaña; ha criticado fuertemente al terrorismo musulmán y al extremismo islamista, pero ha hecho declaraciones tibias en relación a las acciones nacionalistas blancas y anti musulmanas. Hace poco, Trump pasó por alto un ataque con bomba en una mezquita en Minnesota (Goldstone, 2017)

La retórica que denuncia Goldstone es bien conocida para todo aquel que no coincide con la ideología WASP que Trump defiende: aquellos del terrorismo justificado, de los muros del miedo y de las opresiones necesarias para el bien común vacío. Los silencios de Trump también resuenan, y detrás de los ecos que dejan, se extiende un estrecho de sangre que el líder de Estados Unidos no acusa, no sanciona, no termina. Y las palabras de Bradbury se enraízan en el suelo fértil de una generación que no lee.

- Andrea Fischer

Referencias
Guerra Aguirre, Fabián. (2017). ¿Por qué Trump tardó tanto en responder a los ataques
racistas de Charlottesville?. 18 de agosto de 2017, de Publimetro Sitio web:
https://www.metrord.do/do/destacado/2017/08/17/trump-tardo-tanto-responder-los-ataques-racistas-charlottesville.html

Patel, Deep. (2017). How to Reach and Engage Millennial Audiences. 18 de agosto de 2017,
de Forbes Sitio web: https://www.forbes.com/sites/deeppatel/2017/07/04/how-to-reach-and-engage-millennial-audiences/#a04657f4789e

Imagen de The Epoch Times