Subestimación de la rutina

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Subestimación de la rutina

Soy de esas personas que encuentra tiempo para todo: hacer tarea, fiestas, reuniones, ejercicio, actividades culturales y extracurriculares, trabajar, ver series o películas, ordenar y, de vez en cuando, romper la rutina por completo.

A pesar de cargar 21 mil actividades sobre mis hombros, siempre estoy relajado, feliz y lleno de energía. Duermo entre siete u ocho horas. Hago ejercicio y tengo un buen promedio en la universidad. Cada vez que alguien me pregunta “¿cómo lo haces?”, lo único que se me ocurre decir es, “tengo muchas cosas que hacer”. La respuesta es ilógica, pero hay mucho que comprender.

Al tener montones de actividades y una rutina, te limitas las distracciones y los contratiempos. No te frenas a enojarte o preocuparte por cosas innecesarias. Todo lo que tienes que hacer, lo haces eficientemente: no más, no menos. Eres de las personas en que más se puede confiar porque no se pone en cuestión tu capacidad de hacer las cosas. Siempre encontrarás el tiempo.

En contraparte, están los que tienen mucho tiempo que perder. Los que dejan prioridades al último momento, porque hay placeres que satisfacer. Las distracciones y la famosa palabra ”procrastinar” son contratiempos que evito porque, si dejo que intervengan en mi rutina, no solo afectan mi desempeño escolar, sino también mis horas de sueño, lo cual a su vez afecta mi desempeño en natación, ejercicio que influye directamente en mi estado de ánimo, que es importante para mantener buenas relaciones con mis amistades y familiares. Efecto dominó. No lo puedo permitir. Todo se viene abajo.

En este inicio de clases, o cuando quieras (siempre lo puedes hacer), carga tu día con actividades y ocupaciones. En primera instancia dirás: “no tengo tiempo para nada”, pero luego te darás cuenta que tienes tiempo para más.

Pronto verás que duerme más, tienes mejor estado de ánimo, y haces las cosas que te gustan y apasionan. Incluso, podrías retomar una actividad que amas, pero dejaste porque “ya no encontrabas el tiempo”. El control del tiempo y la disciplina te harán mucho más feliz que el estrés de entregar tarde tus deberes. Tu salud mental y física te agradecerán el cambio a una rutina. Tener actividades que hacer no permite distracciones, por lo que todo se realiza de manera clara y precisa.

Rafael Vela