Su cuerpo es sueño

Ficciónnarrativa

Su cuerpo es sueño

Mirando sus manos, ella se aleja de todo; de su figura irregular, de la prisión que alguna vez fue suya, de la corteza que habitó con singular ternura, ella se aleja. No busca llegar a ninguna parte, sólo dejar de existir por unos instantes.

Espera que en algún momento pueda tocar su cuerpo y reconocerlo como propio, porque ella siempre ha sido del viento, de otra tierra lejana y desconocida. Por ahí el agua pasa como tiempo, remoja su palpitar incierto con cada segundo que se hace eco. Espera en los acantilados el abandono, lo resiente en todos lados: en inexplorados versos que se acogen en sus labios y de ahí se derrama lo indecible.

Ella se reinventa en la soledad, en su pecho se perpetúa el invierno, el alivio que respira y el vaho humedecido que cae entre los pequeños copos de nieve. Escasa es su piel y ella es invisible, siempre se sintió invisible, traslúcida como el hielo que la encubre en su finitud desierta. Se le van los días y nadie la mira, llueve, se desliza, pero ella también es incapaz de mirarse a sí misma. Y en el delirio y el frío hondo, se delinea una mueca peculiar en la superficie ligera de su sueño; ella está hecha de huellas: pequeñas, grandes, inexistentes. Ella es una huella en la nieve, una huella de cuya marca quedó impresa sin dueño.

Ella es extravío.

En sueños habla, porque despierta es muda. Su voz se evapora en el corroer de los días, las noches. Le gusta pensar que aquello que no puede decir es parte de un código secreto, uno que sólo ella y los árboles pueden comprender, uno que hace de su existencia una brisa liviana. Quizá ella es incorpórea, quizá ella también es sueño, niebla estrepitosa que se desenvuelve en el párpado ajeno. Ella sueña que vuela y que el mundo es el que cae; sueña que es mar, espuma que se deshace de pronto en el clamor de los talones. Sueña con la profundidad de la arena y de incomprensibles texturas que se disipan al despertar.

Mirando sus manos, ella toca lugares en el cielo.

Ella sueña que su cuerpo es sueño.

Foto por Sofía Rueda

Alejandra Ríos

Alejandra Ríos

Colecciono sonidos.