Sogni d'oro, d'argento e di pietre preziose

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Sogni d'oro, d'argento e di pietre preziose

Perdóname por irme así.

Sin avisar, sin palabras, sin un adiós, sin una mirada, sin nada. Solo me fui y esperaba que nunca te dieras cuenta.

Lo que pasa es que ya no supe como volar, el viento era demasiado frío para mi cuerpo y cada que emprendíamos un viaje nuevo sentía como cada órgano se me desprendía, el ruido de esas voces me quebraban como espuma en mi garganta, por cada minuto inconsistente de mi peso era un mundo nuevo para ti; no quería decir nada, me daba miedo atraparte en esa enredadera de flores moradas que contaban mis secretos más profundos, yo quería que tú siguieras volando.

¿Estás bien?

Dile que sí
Dile que no
Dile que…

Dejé de verte por un tiempo, cada quien estaba volando.
Intenté regresar, a ti, a mí.

Y cuando regresé..., ya me habías cambiado, me sentía totalmente transparente, pero, sin darme cuenta ya tenía puesto otro color, un color que no tenía ni textura ni nombre, ajeno, frío, propiamente adecuado para la sensación de cambio que abundaba en mi cuerpo.

Es que, Sofía, estás ausente.

Dile que no
Dile que sí pero que…
Dile….

Vuelvo a volar, un poco más cansada, un poco más escondida.

Te veo a lo lejos y sé que tengo que acercarme, estás rodeada de una multitud perdida, te noto algo agobiada, te siento muy ajena pero tus venas siguen siendo azules, el mar te sigue perteneciendo y la luna te sigue alimentando.

Te extraño

Sé que tú y yo lo estamos intentando, nos sentimos pérdidas, tanto que compartíamos, tanto que tocábamos, secretos, luces de tiempo flotando, detalles de frutas creciendo al revés, movimientos que podían curar hasta enfermedades desconocidas.

Tus miedos y mis miedos renacían en los gritos de los demás.

Fue un largo vuelo, tú te quedaste allá y yo…

??

Por ahora no sé cómo regresar a casa.

Pero siempre sabré como regresar a ti.