Ser/estar

Do you not know that a man is not dead while his name is still spoken?
-Terry Pratchett

Mi tía Claudia se murió hace un año y un par de meses. Honestamente no me parece que se haya muerto aún. Si defines “morir” como la ausencia de señales de vida, entonces sí, si se murió. Pero esa muerte implica únicamente un final del movimiento. Ese movimiento compuesto de reacciones químicas y físicas que permiten que nuestras células se sigan moviendo, que nuestros impulsos eléctricos siguen siendo transmitidos, que nuestro corazón siga latiendo, etc que se llama vida. Pero dejar de vivir no es dejar de ser, y no te mueres completamente hasta que dejas de ser.

Me explico. Mi tía me enseñó a amar cocinar. Cocinar es una de las partes más importantes de su vida, cocinar es parte de quien ella es. Me gustó bastante esa parte de ella, así que decidí hacerla parte de mi. Por 5 veranos me fui a su apartamento en Madrid a trabajar todos los días en su cocina. Ahí aprendí cómo cocinar como Claudia, o, mejor dicho, ahí convertí mi manera de cocinar en su manera de cocinar, a partir de puro aprender de ella. Transformé una parte de mi en una parte de ella. Por eso es que cada vez que yo cocino, una parte de Claudia que yo decidí hacer parte de mi está cocinando.

Y eso no es decir que yo dejo de ser yo cuando cocino. Al contrario, cocinar es algo que me encanta y apasiona de tal manera que creo firmemente que la cocina es una manifestación del amor más puro. Pero ese amor a la cocina no fue algo que yo creé, sino que permití que se convirtiera en parte de mi después de que mi tía me lo enseñó en su cocina. De esa manera, Claudia y yo compartimos un pedazo que es tan suyo como es mío. Cuando digo que Claudia no está verdaderamente muerta es porque partes de el “Ser” de Claudia también son parte de mi, y aun están ejerciendo presencia en el mundo físico.

Esto no es para nada inusual. Cada vez que mi mamá me ve por primera vez en mucho tiempo se convierte en un avatar de mi abuela, adoptando el mismo tono de voz, las mismas palabras, sintiendo ese mismo sentimiento de amor y de familia y felicidad. Mi abuela vive en mi mamá en esos momentos. Es un punto de intersección entre el ser de mi mama y el de mi abuela, que se crea gracias a la cercanía entre ellas, que significa que cuando esa parte de mi madre cobra vida en el cuerpo de mi madre, también esa parte de mi abuela cobra vida, porque son las mismas partes, solo que compartidas entre dos.

En cada acción que hacemos, estamos siendo no solo nosotros, sino también los otros Seres con los que compartimos nuestro ser. De la misma manera en que cada vez que yo cocino no soy solo yo sino también Claudia, cada vez que escribo un artículo como este estoy siendo yo, pero al mismo tiempo estoy siendo un poquito mi papá, mi profesor de filosofía, un par de mis autores favoritos, etc.Esta manera de entender el Ser empieza a tener sentido hasta que te haces una pregunta importante: ¿Si partes de mi viven en otras personas, eso significa que jamás puedo morir con tal de que esas partes sigan compartiendo?

Pero no, el hecho es que no. Dije antes que vivir no es lo único que hace el Ser antes de la muerte, pero al Ser también le llega la muerte. Esa muerte verdadera sucede cuando las partes que compartimos con las otras personas dejan de ser nuestras. Por ejemplo, cuando le enseñe a cocinar a mis hijos les enseñaré mi versión de la cocina de Claudia. Eso significa que esa parte de mi que es también parte de Claudia va a ir cambiando. Gracias a el hecho de que cocino frecuentemente, cada experiencia es un aprendizaje que cambia la manera en la que cocinaré en el futuro. Por el simple hecho de que Claudia ya no puede seguir cocinando sino a través de mi, los rastros del Ser de claudia van a irse reemplazando por versiones mías de ellas.

Por eso, si logro compartir la parte de mi ser que es la cocina con uno de mis hijos, estaré compartiendo mi versión de la cocina de Claudia. Después ellos compartirán su versión de mi versión de la cocina de Claudia. Cuando esa parte compartida del ser se comparta lo suficiente, la influencia de Claudia será reemplazada por la mía. La cocina que tanto se compartió dejará de ser la cocina de Claudia, será otra porque ha sido manifestada por tantas otras personas que la cambiaron mientras la compartían. En ese momento Claudia habrá muerto, no solo porque su cuerpo dejó de ser ella, sino porque nosotros también.

Marcelo Bertorelli

Imagen de J'ai tué ma mère (2009, radfilmstills

Marcelo Federico Bertorelli Reyna

Marcelo Federico Bertorelli Reyna

imagen de Matthieu Bourel