Revisitar

Seis años atrás, también llevaba una libreta de un lado a otro, pero protegía mucho más lo que escribía. Decirle a esa Amanda de 15 años que, un día, mis sensaciones y pensamientos estarían plasmados aquí, abiertos para ser leídos y observados, sería espantarla. Pero tuve un trazo exhibicionista al poner este pequeño escrito en mi blog personal.

Las palabras saben distinto, pero estamos juntas en esencia. Sin más, lo dejo aquí, para revisitar, para sentarnos al lado de una Amanda que pensó qué podía ser la felicidad.


“La felicidad sólo existe en sueños.” Schiller

Es cierto, ¿Dónde más iba a existir que en nuestros propios lienzos? ¿Dónde más proyectar nuestros anhelos que en un ensueño? ¿Qué medio, sino, podía ser más adecuado que la dulce combinación de experiencias, recuerdos, ocurrencias, inventos, dolores, pensamientos locuaces y cuerdos? Erradicar la amargura, ornamentarla con la perfección relativa. Nada más. Nuestra imaginación es tan sólo un falso recuerdo de dolores, deseos, emociones. Un manifiesto de nuestra mente. Sin más, somos humanos, somos experiencias, dudas, hechos, orgullo, historias. Líneas de pensamiento determinadas por algo externo, que definen nuestra visión utópica de la realidad, nuestra mayor aspiración. La cordura torcida de la realidad. La felicidad es el dulce gusto ocasional opacado por lo agrio. Aquello es la realidad, lo visible, lo tangible, fusionado con nuestra visión del mundo. Aquella es la felicidad, la que decora y embellece la recedad de lo normal.

Sin embargo, no hemos de permitir que esto nos amargue. Tal vez un leve escalofrío nos recorra la columna al pensarlo, debilitados por aquella visión de la felicidad. Pero, al verlo de otra perspectiva, podemos comprender qué es nuestra realidad: una composición de sueños. La felicidad es real. No es tangible, pero somos capaces de sentirla. Quien no ha sentido la auténtica felicidad ocasionada por, quizás, el mínimo gesto, no puede ciertamente descubrir la realidad. Vivimos en una ilusión incomprensible, donde no queda más que sentir.

Dicho todo esto, me pregunto, ¿cómo alcanzar la felicidad? Y temo decir que esta ha sido una interrogante latente a través del tiempo, jamás respondida. Y, debo aclarar, entonces, que no hay una felicidad definida. Qué sería de la emoción de vivir y de las experiencias sin que ésta fuera algo figurativo, relativo a quien lo describa, cambiante a su sentido de plenitud.

Podemos decir que la felicidad existe en sólo los sueños. Pero, ¿qué es la felicidad para ti?

Amanda González Alarcón

Amanda González Alarcón

Chilena paltera, 23 años. Instagram: @amandinalaandina.