desde el fondo del estómago, garganta y pecho.

No ficción

desde el fondo del estómago, garganta y pecho.

Como cuando fuimos a dormir a Nala. Rafa se quedó a dormir, y en la mañana vomité unas cuatro veces. Cuando la estábamos durmiendo vomité más, en el basurero. Sentí la cosa que siento en el pecho, en la garganta, desde el fondo de mi estómago. El sudor frío, como me salía de mi misma. En el veterinario un gato se me acercó. Misha, decía su placa. La acaricié sentada en el piso, abrazando el basurero. Luego, en casa, vomité más porque entré en pánico de no querer vomitar. Y así soy ante la muerte. Me descontrolo.

Lo del pecho lo sentí ayer de nuevo. Desayuné a las dos de la tarde, luego de llorar mucho. Mi mamá me preparó panquecas con amor y chispas de chocolate. Todo estaba bien. Subí a mi cuarto y me senté en mi cama. La tristeza se vino con una oleada de mareo y náuseas. Por suerte logré dormirme. No me podía mover. Así estuve todo el día. Agotada. Me dijiste que me entendías porque tú también estabas cansado por llorar. Pero tú sí te moviste, saliste a tomar. En eso pensé.

Soy una hipócrita que no quiere soltarte. Soy aferrada. Quiero controlarlo todo. No estoy lista para destruir mis planes. Destruirnos. Avara y floja. Cuando bajo mi ropa para lavarla, la agarro toda, y se me van cayendo los calcetines en el camino. Los flojos tenemos el doble trabajo de devolvernos a arreglar lo que hicimos mal. Y así yo, abrazándonos, cuando ya somos un mazapán. Y está lloviendo. JE.

Me cuesta entregarme. Tengo que hacer un esfuerzo consciente. Es difícil estar sin ruido y tener que escucharme. Me da miedo. Pongo música o un video para el trayecto de 20 pasos al baño en las mañanas.

Tal vez solo me suelto para dormir. Qué rico es dormir cuando tengo sueño.

He pensado mucho en esto:

Quiero ocultarme. Quiero estar conmigo, lejos de todo y todos. Quiero estar a oscuras.

Imágenes Bea Camacho. Enclose, 2005.


Rendición no. 1