Relucir

Últimamente he sentido que muchas cosas se han acomodado dentro de mí, aunque no estoy muy segura de la razón. El otro día experimenté realmente lo que implica la lejanía. Me encontraba sentada en un sillón y miraba por una ventana con extrañeza mientras amanecía. El viento alumbraba mi gesto y los primeros hilos de luz me llenaban de una calidez difícil de encontrar. Me dejaba llevar, me dejaba llenar por el aire fresco y sentía que lentamente desaparecía. Sí, creo que la mejor manera de describir la sensación fue justamente eso: lejanía. Dejaba mi cuerpo y al mismo tiempo estaba en él, tan profundo.

Hay veces en las que me encuentro caminando por el bosque, escuchando el sutil crujir de las hojas a mi paso, contemplando el cómo de pronto una luz se deja vaciar sobre mí. No puedo explicar lo bello y gratificante que es aquel sentimiento y es realmente extraño porque cada vez que el sol apunta con su filo mi rostro y su luminiscencia entre los enramados me toca, siento que recuerdo algo, no sé muy bien el qué, pero recuerdo, sólo recuerdo. Es una sensación que me genera sosiego, descanso de todo por unos instantes en los que siento que no tengo que estar en ningún lugar ni ocupar un espacio determinado, tan sólo ser, ser en la luz, ser en la penumbra, ser en toda su extensión dual (y no binaria).

El otro día paseaba por la calle, era viernes por lo que no había casi nadie. Observaba los árboles, miraba hacia arriba y justo ahí, en ese momento en el que levanté la mirada para contemplar el hálito madruguero cernirse sobre mi presencia, lo sentí de nuevo. Ser. Sentí la luz remojar mis párpados con suavidad y me estremecí, y en aquel proceso de dejarme alumbrar, volvía a recordar. Me es realmente impresionante lo mágico que es cuando estás conectado a una persona, ¿no lo es? El cómo de pronto uno se deja envolver por alguien más, por otro ser que quizá aún no se manifiesta, pero que está ahí en esa lejanía, en ese hilo de luz invocado en la piel, esa distancia que de pronto se trasforma en estrechez. Creo que esa es la forma más adecuada de describir lo que siento cuando el sol me toca de esa manera; es como recordar esas conexiones, esa coexistencia con los demás, es recordar de nuevo lo que se siente habitar en alguien más y dejarse llevar por la marea del instante que se fuga por el cuerpo.

Alejandra Ríos

Alejandra Ríos

Colecciono sonidos.