Recolectar: carta editorial

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Recolectar: carta editorial

Las Trementinaires eran mujeres catalanas que deambulaban sin caminos determinados, recogiendo hierbas que pudiesen convertirse en ungüentos y medicinas, para después venderlas puerta a puerta. Su práctica desapareció con la urbanización: los senderos se marcaron y los caminos acercaron a la gente directamente a sus puertas.

De ahí viene nuestro pensar en el acto de la relación entre el deambular y la recolección. Quizá hay algo intrínseco en encontrar en el mismo intento de vagar, y dejar que los pies nos lleven genera que inherentemente estemos buscando. Mirando el suelo, sumando números de casas, averiguando un sentido que no tiene que ver con el camino en sí. Recolectando recuerdos y patrones.

Pensar en la recolección como un capricho por algún elemento, por agarrar piedritas de distintas texturas como talismanes; de juntar tazas en el cuarto después de tomar tres tazas de té y dos de café; de dejar todo de lado para sentarse a recolectarse a uno mismo al principio o final del día.

Las dimensiones de lo que recolectar, el acto, el verbo, en su forma sustantiva puede significar. Las canciones, los hijitos que sacan las plantas y se propagan. El acto de caminar entre las calles encontrando curiosidades y necesidades.

La invitación fue ahondar en los distintos ángulos de la relación entre el sin rumbo y el encontrar. ¿Es, quizá, necesario andar sin destino para poder recolectar?

Amanda González Alarcón

Amanda González Alarcón

Chilena paltera, 23 años. Instagram: @amandinalaandina.