primer lunes de enero

No ficción

primer lunes de enero

Estoy en la ducha, pensando en lo que quiero hacer. ¿Alguna vez se para de pensar en eso? Tardo en bañarme. Tengo el placebo de que me puedo quitar las malas energías con el agua caliente. Además, se siente bien. El año nuevo es otro comienzo. Báñate. Limpia tu cuarto. Pon tus papeles en orden antes de que todo vuelva a comenzar. Te conviene estar preparada antes de que no te de tiempo de nada. Este año no, este año es distinto al pasado. Ya aprendí. Ahora vamos con todo. Es como fuego que arrasa en enero pero se extingue rápido. No quiero salir de la ducha. No quiero ordenar mi cuarto. Quiero adelantar a la parte en la que soy esa persona que no soy. 2019. Ordenar mi cuarto es un estilo de vida, porque siempre estoy ordenando mi cuarto. Es una imagen graciosa: yo viendo la serie de limpieza de Marie Kondo en medio de mi desorden. Es más fácil ver y juzgar cuando es la vida de otra persona. Me gusta año nuevo por la oportunidad y casi que obligación que da para evaluarse a uno mismo. Si comienzo el año con frustración es una oportunidad para arreglarla y sentirme mejor después. Y sí es emocionante pensar en todo lo que va a pasar, aunque a veces es muy pesado pensar en toda la vida. El truco es no pensar tan a futuro. O no pensar. Distribuir los pensamientos. ¿Anotarlos y olvidarlos? Tal vez siempre pensamos en las mismas cosas. Qué tedioso reality show debemos ser, pero oye, hay público para todo.