Perros viejos con dedos gruesos me recuerdan a tu cara (parte uno)

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Perros viejos con dedos gruesos me recuerdan a tu cara (parte uno)

Buen tema el de este mes para empezar, quizás buen tema para mí ahora mismo si suena Hey good looking de Blonde Tongues.

Es una canción bien triste la de Hey Good Looking, aunque parece que es sexy porque el cantante parece que va a ligar con otra persona y de repente la melodía es tan desoladora que solo por eso pareciera que lo de hey good lookig es pura ironía y pura nostalgia. Sabemos de eso.

Jaja y después de eso me fui, pero vuelvo a escribir aquí como un hijo que se fue de la casa pero volvió nomás, solo que después de 11 horas y media.
Qué penca el hijo que no dura ni 12 horas

Estoy volviendo en el bus de Madrid, anduvimos con Jorge pasiando y conversando de nuestras cosas, de sus cosas, de su expolola, de las huelguistas de sol, del pasado de los cabros, comimos algo rico todas esas cuestiones que una hace con los amigos antigüos.

Y de pronto ví como volviste a mi cabeza
Cuántas veces te escribí dosmil cartas bien lloronas moqueando por que volvieras
Porque te miraba la nuca en frente de mi banco y lo pasaba bien mal acordandome de tu polerón gris y de Iris la de latín que nos echaba juntos de la sala por puro andar mofandonos de todo. Había terminado mi relación con la Yaiza y me dolía más tu ausencia que la suya, cosa rara.

Y bueno igual tampoco tan rara, yo estoy acá y tu allá y vengo a este lugar físicamente invisible  para contar la historia
De por qué me vulneró tanto tu aparición y cómo hasta hoydía mismo me molesta acordarme de que alguna vez te di tres segundos de mi tiempo y aún te los doy

Aunque sea en mi cabeza ya sabis
Me acomoda tenerte bien lejos tanto que se me olvide que andai por ahí viviendo y haciendo tus fotos caminando con tus tatuajes de rueda de cruz invertida de Hello Kitty y a lo mejor ya curado
O aún no
Imagínate que no

La cosa empieza y te acordarás cuando llegué yo de Chile pendeja perdida en el universo del exiliado político enfurecido con el planeta que la puso ahí en la mitad de Madrid como si fuera bien bonito todo y solo pensando en que quería yo volver a darle besos al niñito que me gustaba en ese momento que andaba en Chile bien triste con mi partida, pero tenía que andar yo acá en un colegio depresivo con cabras egoístas y destruídas por el complejo adolescente de la oscuridad del alma y todas esas gueás que yo también sentí pero bueno
Gueás que todos sentimos con 16 años

Ahí me paro yo el primer día en educación física mirando a mis compañeros que ni media sonrisa tenían en la boquita de diosito les dio, bien aburrida y me quedo al final de la clase pa que la profesora me anotara en la lista.

Colegio culiao colegio culiao decía yo y mientras yo me estaba culiando al colegio llegai tú con tus dos metros de altura guata gigante pecho más grande y antiojos rotos. Andabai todo traspirao y le dijiste a la profesora: Profe no me eche del colegio esque mi mamá está en Bélgica y no me puede pagar los 12 euros de matrícula pero le juro que en una semana que llega lo pago le juro.

En mi cabeza sonaba algo como ésto: "Oshtia seño no me dejesh fuera de la inshtitushión mi madre eshtá fuera de la nashión y debo pagar la matrícula pero no tengo el dinero oshtia tio joder joder".

(Cuatro años después me vine a dar cuenta de que en España los cabros no hablan como pensamos los chilenos y que iba a terminar hablando igual que ellos).

Igual me reí
Me reí porque entremedio de tanta cara larga ver a un cabro igual de desastroso que yo me hacía sentir una complicidad buenaonda y le dije a la profesora que yapo que te perdonara que la ibas a pagar igual.

Así nos hicimos amigos tu y yo y andabamos pa arriba y pa abajo juntos haciendo gueás
Puras gueás
Poco a poco me fui dando cuenta de que eras una especie de marginado social con muchos amigos y muchos que te querían abrir la boca en el bordillo de la calle.
Hacíai cosas como ponerte pedante en mitad de un debate de clase y dos minutos después tirarte de los pelos porque no podíai entender que nadie dijera nada
Y al día siguiente meterte una manzana entera en la boca pa puro demostrar que cabían mil picos entre tus labios y después atragantarte como los tontos mientras todos los cabros negaban con la cabeza porque les parecía que erai bien inmaduro y ya está éste haciendo gueás
Alienados
Eran enteros de alienados
A lo mejor yo también qué se yo andaba perdida
Llegaba bien contenta a las clases contado mi findesemana y solo me encontraba a cabras tristes o enojadas o hablando sobre la lista de todas las personas a las que le habían dado besos.

Darse besos
Es un buen tema ese

Y así pasaban los días yo era nueva en el colegio en el pueblo en la ciudad en el país en el continente y tu me acompañabai a la biblioteca pa puro hacernos más amigos con la excusa de mostrarme el camino
Fue lindo eso
Sobretodo humano.

Así que nos empezamos a sentar juntos en todas las clases y a hacer gueás. Nos hicimos muy amigos y de pronto empecé a entender por qué la gente no te entendía cuando tu sacabai un poquito de humanidad en clases y cómo es que ese niño de dos metros y guata gigante y pecho mas grande aún y anteojos rotos era en realidad el resultado de un niño que toda la vida fue el monstruo del jardín infantil con el que ningún niño quería jugar por miedo.
El niño gordo y grande que asustaba a los demás niños porque era bruto porque no hacía las tareas porque no se sentaba en su silla.

Y así eras con tus 16 años un niño grotesco de dedos gordos profundamente confundido.
Yo había sido la niña pigmeo la que era tan chica tan flaca que no había delantales de su talla y le tuvieron que poner uno de nenuco rosado con un conejito.
Yo era la niña pigmeo que por morderle la mano a una compañera porque no quería prestarle sus cubitos, le había quitado toda la piel y la habían mandado castigada al rincón y había conocido a la misma niña grande y bruta que no tenía amigos porque daba miedo y 12 años después aca estaba
Contigo
Preguntándote sobre tu papá
Sobre por qué no te dabas cuenta de lo especial que eras tú, sobre lo que me impactaba tu forma de estar en el mundo y sabiendo que pocas veces iba a conocer a alguien como tú
No me equivocaba
Bueno eso nunca te lo dije pa no alimentar tu ego pero lo pensé.

No voy a decir que no te tenía miedo porque es mentira y a la otra niñita también le tenía miedo. Una de las cosas de ser niña pigmeo es que le tenís miedo a todo. A los hombres a los perros a los tractores a los malos a andar en micro
Las niñas pigmeo somos así
Amorositas y llenas de miedo
Y de moños de colores.

Un día nos fuimos en el recreo a la cancha de tenis de alfrente que estaba abandonada y nos tiramos encima de una mesa de piedra a conversar.
Todos pensaban que nos fuimos a dar besos pero estabamos haciendo algo mejor
Conversar
Me acuerdo de tu pin plateao de oso y de tu chaqueta de jeans que era la única weá que usabai
Una chaqueta de jeans entera rayada con las declinaciones en griego para los examenes
Y nos sentimos acá el Freud tinder guardabosques 2017 cuando nos psicoanalizábamos y tu me contabai de tu polola a la que querías dejar y yo te contaba cual era la enorme razón por la que me había venido de exiliada política a este país culiao que odiaba.

Me acuerdo de una vez en que te llevé mi crema de vainilla porque tenías los nudillos enteros pelaos de pegarle a nosequé pared y tu te quedaste callado mientras te echaba crema en los nudillos
Porque nunca te habían tratado tan bien
Fue entonces cuando me di cuenta de que quería tenerte dentro de mi vida que me hacía bien echarte cremita y defenderte de la repelente de turno antes de que tú agarraras la mesa y la tiraras lejos y te fueras enfurecido de la clase
Eso hiciste un día
Pero conmigo

El día de la cremita fue importante para mí, y también me dolió. Me dolió darme cuenta de que podía ser verdad
Que semejante ser humano pudiera no haber recibido cariño en su vida que la gente se hubiera limitado a tratarlo como un monstruo y lo hubiera vuelto vulnerable
No vulnerable para las peleas, para eso erís bueno
Vulnerable para las otras cosas, ya sabís.

Una vez nos peliamos porque todas las cabras tontas se pusieron a decir que tú habías terminado con tu polola porque yo tenía más tetas y que me iban a pegar a la salida
Culiás
Ojalá lo hubieran hecho hoy después de cuatro años porque habría salido y les habría sacado la chucha con mis enormes tetas de venus que me echan pa delante porque pesan pero te apuesto a que te saco la chucha con ellas
Porque son grandes

Pero en ese tiempo yo como la niña pigmeo que aprendí a ser quise que me defendierai y no me defendiste

Y me enojé contigo por meses, y en verdad a los dos días ya te había perdonado pero en ese tiempo tenía la tonta idea de que para hacerse respetar había que alargar los enojos durante meses hasta que el otro se acercara

Pero yo sabía que tú no te ibas a acercar más porque así eran tus relaciones
Un día te peleabas y desaparecías
Y así toda la gente te quería sacar la chucha
Y así asumí con harta pena que mi amigo se iba a ir nomás

Pero volviste
Volviste una vez que en filosofía estábamos viendo Matrix y yo llegué tarde y el único asiento libre estaba al lado tuyo asique me senté nomás fingiendo un resoplido de lata de tener que sentarme contigo
Porque se supone que yo andaba enojada

Entonces me llega un papelito tuyo con una flor bien fea preguntandome por qué estaba enojada
La flor era bien fea y por eso me gustaba
Entonces yo te contesté que tu sabías y me escribiste una respuesta
La respuesta decía ésto
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Carmencita

Carmencita

Carne de la fruta, exiliada política, 20 años