Nervios al viajar

No ficciónmemoria

Nervios al viajar

Es navidad, y a muchos nos toca viajar.

Viajar me pone nerviosa. Un día antes del viaje, normalmente no puedo dormir y pospongo hacer la maleta lo más que pueda.

Hacer la maleta es todo un proceso para mi. Primero, selecciono la ropa que me gusta, luego saco cosas y después me empiezo a imaginar a mi misma en cada prenda de ropa. Es como un ritual. Después, tengo que sacarle más cosas, porque suelo sobreempacar. La paranoia al viajar no ayuda a empacar ligero, siento que debo estar preparada para todo. Es algo lento, la verdad.

Al viajar, me pone nerviosa que me paren, haciendo que pierda el vuelo y el dinero del pasaje. Luego, en el avión, me da miedo que haya un accidente. No ayuda tanto que vi la película Sully hace poco. Pero sí, cada que me monto en un avión, rezo mentalmente a los dioses pa que le echen un ojito y agradezco que he tenido una buena vida. Fun fact: la parte más sucia dentro de un avión son las mesitas.

Me pone nerviosa que cuando llegue, haya un problema de papeleo y decidan devolverme. Y con mi pasaporte venezolano no me siento muy confianzuda con este asunto. Me ha tocado que me paren como por dos horas y me interroguen en un idioma desconocido, siendo lo único que entiendo, un chiste acerca de que me llamo Cristina Aguilera “como la cantante”. Not cool man. Pero viajar con mi familia es distinto.

Hoy, llegando a Estados Unidos, estaba con mi familia haciendo la fila de inmigración. Mi padre dijo algo acerca de un chicle de bomba. Lo volteé a ver rápidamente y le dije que esa no era la palabra más ideal para decir en un aeropuerto.

-¿Chicle de bomba?- repitió mi papá

-Ah, ¿bomba? Sí, estoy de acuerdo con Cristi, Juan. No deberías decir bomba en un aeropuerto. -dijo mi mamá.

-¿No deberías decir qué? -preguntó mi hermanito, que no había escuchado bien.-¿Chicle de qué o qué?

-Bomba.- le dijo mi papá.

-Ahhhh. Bomba. -dijo mi hermanito.

Así fue como todos dijeron la palabra “bomba” múltiples veces, cuando éramos los siguientes en pasar. Por suerte, el señor de la caseta no pareció haber escuchado nada.

Viajar en familia es divertido. Alivianan mis nervios, me hacen reir. Saber que no tengo que estar pendiente de mi pasaporte todo el tiempo, o que me puedo recostar sobre la persona al lado mio en el avión porque es mi mamá, es un alivio. Es divertido escuchar los chistes que cuentan, y salir corriendo del avión, haciendo carreras para ver quién llega primero. Hacemos un buen “equipo de aeropuerto”. O un buen equipo, no sólo de aeropuerto.

Para mi, la navidad se trata mucho de eso: pasar más tiempo con mi familia. Aunque a veces resulte en cenas navideñas incómodas (de esas en las que tu tío te pregunta constantemente acerca de el tema que justo no quieres hablar), la mayoría de las veces está chévere compartir con ellos. Además, me encantan las tradiciones. Yo ya tengo 20 años, mi hermano mayor 22 y el menor va a cumplir 18. Siento que dentro de poco va a ser más difícil celebrar así juntos. Y mientras pueda hacerlo, lo quiero aprovechar mucho, porque me encanta mi familia.

Ahora vean a OK Go ser fabulosos en un avión.