El monstruo verde de los celos.

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El monstruo verde de los celos.

Celos: siempre los negué hasta que no lo hice.

Crecí rodeada de estereotipos negativos de mujeres. Entre ellos, los celos. Tratando de alejarme de ellos, de no ser como las “otras”, reprimí muchas partes de mi que no quería tener.

Siempre me parecieron inútiles los celos. Hasta los consideraba como una debilidad. Me enorgullecía por no tenerlos. Veía los posts de “si no te cela no te ama” y me parecían una estupidez. Hasta que hace poco, noté lo celosa que soy. Tardé en darme cuenta, y cuando lo hice, fue difícil aceptarlo. Me sentí muy avergonzada de tenerlos. ¿Cómo era que yo, alguien que consideraba los celos como algo auténticamente estúpido, estaba celosa? ¿Cómo era que la gente a mi alrededor no se había dado cuenta? Claro, muchas veces la gente cree lo que les dices de ti misma. Si llegas con alguien y le explicas que consideras a los celos como una tontería, y que no sientes eso, probablemente es más difícil que se den cuenta de cuando los estés teniendo.

Honestamente yo no me di cuenta de mis episodios celosos. Luego noté un patrón extraño y lo reconocí como los celos que eran. Resulta que cuando estoy celosa, empiezo a actuar de manera exageradamente motivada. Sin darme cuenta, me entra un impulso de amabilidad empalagosa y falsa, que no sé muy bien por qué sale. Supongo que es mi subconsciente tratando de negar mis celos, haciendo lo que una persona no-celosa haría, que sería actuar motivada. También soy yo tratando de ser la Reina Suprema (la alfa, la elegida, la piedra filosofal, el anillo, la chingona, no sabía cómo ponerle), llamando la atención a mi cuando otra trata de amenazar mi puesto.

Antes de que me diera cuenta de mis celos, estos episodios pasaban y luego de que sucedían me sentía extraña, no entendía por qué había actuado como ese ser que no era yo. Un ser que enviaba mensajes sobre-motivados acerca de situaciones que no me emocionaban así realmente. Ya cuando los reconocí y los acepté, he podido saber cuando controlarme mejor.

Todavía tengo que aprender a callar los nuevos pensamientos irracionales y antipáticos hacia la gente que me pone celosa. En eso ando. Pero esos mensajes de sobre-emoción siguen regados por ahí. Ruego porque las personas afectadas por mis celos no se den cuenta, me sigue avergonzando la idea de que existen. También me siento avergonzada por voltear los ojos ante la idea de que alguien se sintiera amenazado por mi amistad con sus novios. Supongo que es algo normal.

Acepto que los celos existen y que tendré que vivir con ellos. Prefiero eso a encontrarme a otra versión de mi incómoda. El primer paso de manejar un problema es aceptarlo, ¿no? Listo.

Dejaré esto por aquí.