Mi mamá me ponía a Ricardo Arjona cuando tenía problemas de amor

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Mi mamá me ponía a Ricardo Arjona cuando tenía problemas de amor

Don Juan Huarte plácido intelectual experto en arte de la época, nos habla de su gran amigo Giorgio Vasari cuando nos cuenta la distinción entre genius e ingenium.
El genius correspondería a la fertilidad masculina,
mientras que el ingenium sería atribuído al talento, juicio y habilidad también masculinas.

Parecería que a nuestro amigo Juan Huarte le pareció una proposición de conceptos sublime porque quiso ir aún más allá y explicar por qué la mujer carecía de estos dos dones artísticos exaltadores de la virilidad masculina.

Decía que la mujer era fría y húmeda, porque al no recibir suficiente calor durante su concepción, sus órganos genitales no habían alcanzado a crecer, cosa que la hacía inferior.
Esto iba en versus con el hombre, cálido y seco, que sí que había recibido suficiente calor durante su concepción y por lo tanto tenía un órgano sexual que desarrolló un enorme crecimiento (siempre es enorme).

Las mujeres además de ser inferiores por su incapacidad de penetrar, también eran inferiores porque obviamente debido a ésto carecían de genius e ingenium; y por lo tanto, era imposible que desarrollaran ninguna dote artística.
Un mundo perfecto entonces, sería un mundo en el que solamente existieran niños que propiciaran la virilidad y la traspasaran a sus hijos.

Todo esto lo estaba contando yo por el Instagram ayer a eso de las 4 de la mañana, hora española. A lo que recibo un mensaje de un cabro llamado Christopher Galindo que me dice: "súper linda, saludos."

Yo le digo "pero cabro, escucha las historias",
a lo que me responde que no que el no tenía interés en escucharme las historias, que solo venía acá a decirme que era preciosa. Me dice "cuántos años tienes?"

Le digo que tengo 20 pero que no venía yo a ser linda sino a informar. Me dice "Jaja si no te preocupes, soy directo yo" y me vuelve a decir que soy muy linda que de dónde era y todas esas preguntas que uno hace para ligar pero que en el fondo sabe que no le interesan.
A nadie le interesa de dónde eres no, digo si es lo primero que te preguntan, me suena a cuando en las primeras fiestas de colegio en Chile tu bailabas con un cabro que te sacaba a bailar y te preguntaba "de qué colegio erí" te preguntaba de qué colegio erí con esa voz de secso de pico parao de me da lo mismo en verdad de qué colegio erí.

Trato yo de contarle lo que había dicho en las historias, en un intento tonto de pensar que podíamos mantener una conversación. Y yo sé que no puedo imponerle un tema de conversación a un cabro al que no le interesa, pero un arrebato de rabia feminista me invadió porque no podía creer que justo estuviera yo hablando del tema y saltara él diciéndome claro y fuerte que lo que yo tuviera que decir daba lo mismo, mientras fuera una bella flor.

Culiao.
Culiá yo que le di conversación.

Y esto me venía pulentamente porque rectificaba la cuestión que yo estaba tratando de dar a entender en las historias: en otras palabras, las mujeres servimos para ser lindas, y los hombres sirven para tener el tremendo pico colosal con tendencia a ser chupado.
Mi mamá me ponía una canción del Ricardo Arjona cuando tenía problemas de amor. La letra decía algo como esto:

"Dime que no, me tendrás pensando todo el día en ti
planeando una estrategia para un sí
dime que no,
lánzame un sí camuflajeado
clávame una duda
y me quedaré a tu lado."

Me preguntaba yo por qué el otro día a las siete de la mañana, el cabro griego de la estación de Atocha después de hablarnos durante dos horas de reloj, volvió a intentarlo cuando le dije que no quería darle un beso. Me dice "con mi novia empezamos así y terminamos follando esa misma noche".
Vaya ingenio el de este cabro, nunca mejor dicho.

No sé ni para qué me pregunto por qué cuando le digo que no, él se piensa que en realidad le estoy diciendo que sí, si a todos/as nos han educado de esa forma desde chiquititos.
No podía entender que realmente lo estuvieran rechazando y se lanzó de todas formas con su boca llena de baba seca.
Igual no lo consiguió, pero posiblemente se haya ido pensando en que yo le escribiría por Facebook al día siguiente.

Me acuerdo del día de la mujer y del grupo de Whastapp. Saltaban frases súper bonitas como que la mujer es la madre, que es superior a todos por su capacidad de dar la vida, porque las mujeres somos preciosas, mucho más inteligentes, porque si nuestro marido se mete con otra nos enteramos las primeras pero nosotras podemos meternos con mil y no se dan cuenta.
Porque somos bellas
Porque somos suaves
Porque somos madres.

Culiaos.

Me metería también a habar sobre lo asumido que está, para empezar, que vamos a querer ser madres de ustedes y que vamos a ser todas hetero.
Me encantaría por una vez sentirme que no soy una bella flor cuando estoy tratando de decir algo importante. Y hablando de identidad, algunas cosas que me gustaría que se dijeran cuando hablamos de identidad de la mujer es que somos fuertes, valientes, guerreras, inteligentes, (y no porque sabemos engañar a nuestros maridos de enorme falo con otros cuatro maridos de falodoble).

Tampoco queremos que vengan ustedes a decirnos que somos superiores a los hombres, no es necesario que nos chupen el pico de la misma forma en que nosotras no estamos obligadas a chupárselo a ustedes durante 7 de 12 minutos de un vídeo porno.
Sabemos que somos diferentes, pero queremos jugar a la pelota igual que ustedes, ser líderes igual que ustedes, invitar al cafesito igual que ustedes, arreglar la puerta que se cayó igual que ustedes y todas esas cuestiones que sabemos hacer bien.
Como por ejemplo, ser cálidas y secas.

Carmencita

Carmencita

Carne de la fruta, exiliada política, 20 años