Mentiritas

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Mentiritas

Estaba leyendo la National Geographic del mes pasado, que tiene en la portada el título de "WHY WE LIE" (POR QUÉ MENTIMOS). En el artículo te explican las razones por las que las personas mienten, y por qué se salen con la suya de manera tan fácil. Resulta que, además de ser muy buenos mintiendo, a los humanos también nos gusta mucho confiar en la gente. Eso hace más difícil que nos demos cuenta de cuándo nos mienten, y más fácil mentir. Básicamente somos muy crédulos, y si alguien nos dice algo que queremos escuchar, nos lo vamos a creer.

Cuando era más pequeña, mi mamá señalaba manchitas blancas que salían en mis uñas, me decía que se llamaban mentiritas y que salían cuando mentías. Me preguntaba si había dicho alguna mentira, y yo, avergonzada, admitía las últimas mentiras que había contado. Cuando le preguntaba de mentiras blancas, mentiras "inocentes", me decía que las mentiras no tenían colores. Que una mentira era una mentira.

Por azares de la vida, esta semana me he encontrado en situaciones en las que me han mentido. Una de ellas fue muy dolorosa para mi, porque vino de alguien en quien confiaba plenamente y nunca imaginé que pasaría.

Otra situación fue totalmente distinta, unos amigos nos estaban dando la bienvenida al mundo de juegos de rol, específicamente de Dungeons and Dragons (Calabozos y Dragones), y jugando Pathfinder confié plenamente en un personaje que al final resultó ser malvado. Fui tan manipulada en el juego, y tan fácil, que todo salió acorde al plan siniestro del Game Master (o maestro del juego), que es la persona que se encarga de organizar la aventura. El propósito de mis amigos era darme una probada rápida de cómo podía ser un juego de Calabozos y Dragones. Aunque en esta ocasión sólo duró unas horas, estos juegos pueden prolongarse por años, y los personajes no siempre resultan ser quienes dicen. Al final del juego, la amiga que jugó con el personaje vil, nos explicó que esa era su primera vez haciendo el papel de mala (si alguien tiene curiosidad era neutral evil), y que a ella la habían engañado también repetidas veces en juegos anteriores. ¡Pensar que si hubiera sido menos confienzuda, habría podido adivinar sus intenciones con unas cuantas lanzadas de dados! Pero sinceramente nunca sospeché de su maldad, y cuando al principio dijo que su alineación era neutral buena (o neutral good), le creí completamente y me dejé guiar por sus decisiones en el juego.

Todo esto me dejó pensando y me recordé del consejo de la mamá de mi amiga Claudia. Era algo así como que siempre pensaras con un poco de malicia, que siempre trates de ver más allá de lo que simplemente te dicen. Aunque en el colegio me enseñaron a analizar y cuestionar las cosas que me plantean, honestamente eso lo olvido cuando se trata de gente en la que confío plenamente.

Debería leer más novelas de detectives como mi amiga Guada, que continuamente descubre antes que yo quién es el malo de la película, y luego me ve con cara de incredulidad cuando le confieso que a mi sí me sorprendió un montón la revelación inesperada. La última vez que nos pasó eso fue viendo Zootopía. Cuando se reveló quién era el personaje malvado (no les daré spoilers), se burló de mi cara de sorpresa y me dijo sinceramente: "¿Enserio? ¡¿No sabías?!".

Guada es una de las personas que me dice que no debería confiar tan fácil en la gente, que un día me podría pasar algo malo si continúo así. Pero supongo que es parte de mi forma de ser. "Hola soy Cris, y no me va a costar decirte alguno de mis secretos en nuestros primeros minutos de conversación".

También me considero crédula.

Eso sí, hay personas que cuando me engañan, lo noto instantáneamente. Mi hermanito tiene una cara que bauticé como su "cara de mentiroso", la pone cuando miente o cuando se hace "el que no sabía". A decir verdad, creo que la ha aprendido a utilizar para su ventaja. Mi hermanito es un talentoso actor, y probablemente no le costaría imitar su cara de mentiroso en caso de que quisiera engañar a alguien por un segundo, haciéndole creer que sí está mintiendo. Pero es un buen hombre, no creo que la use para cosas malas.

Conozco una frase que dice: "cara de pendeja bien administrada" (la llamaremos CDPBA por practicidad). Consiste en aprovecharse del estereotipo de que las rubias, las bonitas, o incluso las mujeres en general son "tontas" para los momentos en los que una mujer se encuentra en un problema del que quiere salir mintiendo. La mujer usa la CDPBA y dice que no tenía ni idea de que lo que estaba haciendo era malo, o que no se había dado cuenta de lo sucedido. Va con la idea persistente de que "los hombres las prefieren brutas". Es hacerse la estúpida para manipular a las personas.

A mi no me gusta mentir, la culpa siempre me termina ganando y es difícil para mi esconder cosas, por ejemplo sorpresas. Termino impaciente, quiero que la persona se entere de lo que está pasando y al contarles siento un alivio inmenso.

Las ocasiones en las que miento, me siento tan nerviosa de ser descubierta, que invento una historia detallada por detrás en caso de que la persona pregunte más. No me gusta. Prefiero evitarlo.

Después de los eventos que sucedieron esta semana, siento que voy a ser más cuidadosa en mis relaciones y que trataré de no confiar en la gente tan rápido. En realidad, no sé si lo puedo evitar. Y sigo confiando totalmente en mis amigas. Pero todo va a estar bien (eso es algo que me gusta repetirme, aunque tal vez sea otra mentira).