Media luna

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Media luna

Estaba sentada en mi cama mirando al vacío. No me preocupaba el frío, ni tampoco me carcomía la soledad. Sólo me encontraba cada vez más profundo en una calma que se dejaba deshacer en mis dedos. Me imagino el vapor silente que se exhuma de mi recuerdo, retengo el oleaje en mis labios, pero no puedo más que trazarme un esbozo en el aire tan pálido. Se asoma en mi boca. Intento comprender lo que sucedió, pero lo único que puedo encontrar es una marca purpúrea en mi brazo izquierdo. La toco, me siento con suavidad y me permito caer; mi cuerpo es acantilado y siempre caigo. No tengo fondo, sólo hay mar, sólo hay cielo desnudo. Entonces abro los ojos, soy acogida por un llanto que no es mío y un cuerpo que habla en la voz áspera de la arena. Siento una punzada abrir paso por mi antebrazo, mis dedos continúan explorando con avidez. Tiemblo, mi piel es una grieta.

Ahí cayó la luna, en aquel rincón. Porque justo ahí se escribía el crepúsculo y yo anochecí en su fervor. Lunares, qué cosas tan extrañas. Relieves que se ocultan en la superficie pero que brotan en todas partes, surgen de entre la bruma espesa. Así sentí yo germinar la herida, una que estaba ahí desde antes de ser infligida, una que de pronto cayó en mi piel como un baño de estrellas. Soy cráter, media luna, un verbo invisible que sólo habita su mudez. No consigo recordar qué es lo que sucedió, pero observo el golpe y sobreviene la sensación de pérdida, de abandono prolongado. Observo mis brazos, están llenos de lunares. Me pregunto si éstos son sino el producto de una herida que aún no ha sido infligida o, -desde una perspectiva menos fatalista- de un cometa que dejó en la piel una estela. Soy constelación y aquel trazo que reclama maltrato en mi brazo es nebulosa; incertidumbre infinita.

En mí nacen y mueren mil lunas. Me oculto. Toco mi brazo de nuevo, soy espuma nívea de mar. Vengo y voy por mi cuerpo sin comprender su sonido.

Levanto la mirada y suspiro guiños.

Levanto la mirada y reclamo culpa,

Me perdono, te perdono.

La herida se excusa.

Mi cuerpo es media luna.

Alejandra Ríos

Alejandra Ríos

Colecciono sonidos.