Matar a un hombre / p. I

ensayoMitos

Matar a un hombre / p. I

Mi vida está llena de mujeres. Vivo con mi mamá y mi hermana, y cuando me leyeron la carta astral, me dijeron que venía de una línea de mujeres alpha. No se equivocaba. Fui a un colegio de mujeres desde los 4 a los 14, y cuando entré a uno mixto, insistían en llevarme las cosas y acarrear mi silla, algo que no aparecía realmente antes en mi imaginario.

Viví una infancia con un papá que adoraba tener hijas, que aún toma mis manos con adoración aunque ya no sean pequeñas, cede ante mi insistencia de recibir abrazos "con presencia" –que básicamente exijo que se separe del computador para darme las buenas noches–, y que me mordía las orejas. Que me lavó el pelo hasta los once años, poniéndome todo tipo de aceites para reducir lo enredado de mi largo, y que me lo secaba y peinaba antes de dormir. Cuando pienso en un hombre, aparece mi primera figura masculina y la que define su imagen. Pienso en mi papá.

Y quizá esa combinación dejó una construcción un poco distanciada de géneros. Por años no quise dibujar la más marcada distinción entre los hombres y las mujeres, suscribirme a dos géneros únicos con ideas cerradas de quienes somos. Las típicas ideas y frases que, fuera de invisibilizar ciertas realidades –no digo que haya vivido sin aquellas concepciones, sino que quizá eran más reducidas y menos tangibles–. No de manera voluntaria, al menos, al tratar de leer identidades. Habían cuestiones obvias, limitaciones emocionales o lecturas sociales de lo que debe ser una mujer, pero eso es lo que más tuve. Ser una mujer es "mujeres para el mundo", como decía mi colegio. Ser una mujer es ser mi mamá, una persona increíblemente potente. Echada para adelante.

Pero no estoy segura de lo que toma ser un hombre. Lo que sí veo es una tremenda confusión. Vivimos en un mundo cuyas creencias se están abriendo y causando derrumbes, y veo también a mis amigos perdidos respecto a dónde ir. Muchos han aprendido que ciertas actitudes que constituyen a la masculinidad suponen una alta toxicidad, y deciden no suscribirse a ello. Pero una vez que eso es tachado, ¿qué queda?

¿Qué toma matar a un hombre?


La imagen es de Wong Kar-wai, In the Mood for Love (2000)

Amanda González Alarcón

Amanda González Alarcón

Chilena paltera, 23 años. Instagram: @amandinalaandina.