llámame por tu nombre (aunque no existas)

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llámame por tu nombre (aunque no existas)

El amor, el amor romántico, mágico y sublime de los que hablan las canciones y libros clásicos es un completo misterio para mí. Algo que ocurre en pantalla, ilusiones que tiene la gente pero que me cuesta creer que realmente ocurran, ficciones que me entretienen pero que siempre se sienten ajenas. Jamás se me ha cortado la respiración por alguien, jamás he amado a alguien románticamente de verdad de una manera que me cambie la vida, y jamás se me ha roto el corazón por amor. Pero, después de ver Call Me By Your Name siento que me pasaron todas esas cosas.

Por si no la han visto (y resumiendo lo más posible) Call Me By Your Name trata sobre dos jóvenes en el norte de Italia en los años ochenta que se enamoran durante un verano. Elio, un adolescente de diecisiete años, y Oliver, un veinteañero que pasa el verano en su casa como ayudante de investigación del papá de Elio, profesor académico. Es una historia sencilla, no hay giros o sorpresas hollywoodenses. Se trata simplemente de dos hombres jóvenes que descubren lo que sienten. Ver esta película es ver la vida misma, ver seres vulnerables. Timothee Chalamet, que interpreta a Elio, te transmite tan bien todo lo que su personaje vive que de pronto sientes todo como si te estuviera pasando a ti. Nunca dice deliberadamente lo que está sintiendo o pensando, pero todo en él, sus gestos, sus miradas, sus movimientos lo dicen. Vemos como en un principio se ve sorprendido y quizás contrariado al descubrir la atracción que siente por Oliver, sin nunca ponerle palabra, y después vemos el desarrollo de la relación desde sus emociones. Sientes sus dudas, sus cavilaciones, como se carcome por dentro al no saber si sus sentimientos son correspondidos. Sientes sus penas de amor como propias. Y ya para el final de la película sientes que viviste el más intenso y gran amor de todos.

La vi por primera vez hace más de un mes y aun no se me quita la pena. Quizás lo que más duele de esta película es que no sé si ese tipo de amor puede surgir en nuestra época. Elio y Oliver parecen tener todo el tiempo del mundo para estudiarse, contemplarse. No hay prisa ni grandes distracciones, tienen todo un verano caluroso y lleno de moscas y muchas horas que matar. Se analizan y aprenden de memoria los detalles del otro, al mismo tiempo que se descubren a sí mismos, sacando a la luz partes de ellos que no sabían que existían. Llámame por tu nombre y yo te llamaré por el mío, no sé si es tan frecuente que en la vida real alguien se entregue así, que se fusione con alguien más de esa manera.
Quizás lo que más me duele de esta película es que es algo que probablemente yo jamás viva. El tipo de amor que conozco, el tipo de amor que me rodea, o por lo menos lo que se le acerca, no se parece a lo que Elio y Oliver tuvieron. Greta Gerwig, la guionista y directora de Lady Bird, historia de formación de una adolescentes en el año 2000, dijo que su película no podría haber sido narrada en estos tiempos. Es que ahora todo pasa en una pantalla, todos están sumergidos en si mismos, dijo en una entrevista, y aquel no es un escenario que nos permita conocer realmente la interioridad de los personajes ni que tampoco permita a éstos conocerse entre sí. Y es que no creo que el tipo de romance entre Elio y Oliver sea común hoy. Todo pasa tan rápido. Nunca hay tiempo. Con las redes sociales nos hemos vuelto obsesionados con nuestra propia imagen, dialogamos continuamente solamente con nosotros mismos, estamos demasiado conscientes de nosotros como para bajar la guardia o como para conocer realmente al otro. Todos estamos tan absortos en nosotros mismos que se vuelve difícil que alguien te mire como Elio mira a Oliver.

Pero por lo menos tengo los sentimientos de Elio, que de una extraña manera volví míos. He pasado semanas enteras con éstos, tardes melancólicas extrañando a alguien que jamás conocí. Escuchando una y otra vez las preciosas canciones que Sujgan Stevens hizo para la película. Y sé que por el resto de mi vida, siempre que las escuche, una parte de mí se morirá un poquito.

Amanda Teillery Delattre

Amanda Teillery Delattre

Chile. 22 años. Autora del libro de cuentos "¿cuánto tiempo viven los perros? publicado por editorial planeta, sello emecé