Las caricias son hitos

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Las caricias son hitos

Hay hitos en mi cuerpo que se extinguen, que, por más que intente desvestirlos con la mirada, quedan sueltos en lo ilegible. Son algo así como lunares invisibles; están por todas partes, como pequeños desgarres en la piel o en el entumecimiento del sueño, dispersos en la respiración desmemoriada que, poco a poco, se desvanece en su delicia. Hay hitos que desnudan una cicatriz cuya profundidad es imposible de invocar, pero que quedan inscritos en la superficie, en mis labios, en la marea de mi silencio. Creo que los hitos son como algo que acaricia todo el tiempo. Cuando alguien me toca, algo imprevisto queda siempre en el sabor del aire como un cosquilleo que se impregna de incertidumbre.

Las caricias siempre son distintas porque la mano nunca toca de la misma manera, depende del gesto y de la persona. Pienso que mi cuerpo está lleno de caricias, del roce inesperado de un extraño, el tacto tímido de alguien querido. Mi cuerpo es un hito y yo desaparezco como una huella en la arena áspera, como algo que existe, pero que, al igual que la mano y la caricia, se distiende por la piel del mar entre los quejidos de la espuma y el reflejo del recuerdo hacia la inexistencia misma.

Creo que es en verdad poderoso cuando alguien me siente, me toca, porque aún cuando el contacto es efímero, se prolonga en el espacio, en mis dedos, en mis brazos y mi suspiro trémulo. Aún cuando se dislocan las horas, puedo seguir sintiendo las manos de alguien por un largo tiempo. Porque la caricia también es recuerdo, sí. Cuando cae la noche y yo vuelvo a mi desvelo, siento cómo el haz impalpable se trenza en mis brazos, el tacto ajeno, la inasible suavidad surcando ese cuerpo que ha dejado de ser tan mío. Soy incapaz de dormir, me deshago en quien me toca y eso siempre es lindo. Una caricia puede delinear un lugar, una sensación, una emoción, dejando un invisible rastro en la corporeidad. Porque aún cuando hay marcas que no se ven, están y se sienten, como la profundidad más inalcanzable.

Las caricias son hitos.

Alejandra Ríos

Alejandra Ríos

Colecciono sonidos.