la vulnerabilidad de ser mujer

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la vulnerabilidad de ser mujer

Vulnerabilidad. Intento pensar qué es lo que sé de esa palabra, cuál es mi relación con ésta. Cuándo soy vulnerable.

Soy vulnerable cuando camino sola por la calle. Soy vulnerable por las noches. Soy vulnerable cuando digo que si y cuando digo que no y cuando no digo nada. Mi cuerpo me vuelve vulnerable.

Porque el cuerpo femenino es algo complicado, una zona de tensión, una zona de peligro. La manera en que la sociedad responde ante el cuerpo del hombre es diferente a la mujer, y aquello no se debe simplemente a costumbres, va más atrás en el tiempo. Históricamente se ha construido ciertos significados al respecto del cuerpo femenino. El cuerpo de la mujer grita sexo, ya que se le ha sexualizado siempre a lo largo de la historia, grita sumisión, porque siempre ha estado a la disposición del placer masculino, grita fertilidad, porque se le ha reducido a dicha función. Se ha convertido en un instrumento de utilidad, un servicio.
El cuerpo de la mujer, la intimidad de la mujer, se ha transformado en un tema público, casi en un bien común. Basta con ver un poco de las noticias, hombres refiriéndose a si es que las mujeres pueden decidir por su cuerpo, debates públicos sobre el aborto, gente que culpa a las víctimas de agresiones sexuales. El último movimiento horroroso fue la lectura del diagnostico ginecológico de Nabila Rifo en el matinal de canal 13. Su intimidad discutida en público, la exhibición de su pasado para intentar explicar el terrible crímen del que fue victima, la apropiación de lo más personal e íntimo que una mujer puede llegar a tener. Después el canal pidió disculpas, pero el simple hecho de que en primer lugar consideraron la exhibición de los exámenes como algo pertinente dice mucho, el que no hayan cuestionado dicho acto antes de hacerlo nos muestra la manera en que nos hemos acostumbrado a pensar.
La mujer ha sido condenada por su biología, ésta condiciona su vida.
Hace poco empecé a ver la serie the handmaid's tale, (tremenda) adaptación de la novela de 1985 de margaret atwood. Esta distopia da miedo, cada capítulo se ve con inquietud y algo de incomodidad, y quizás aquello se debe a que, a pesar de lo fantasiosa que puede sonar su premisa, algo de verdad hay en ella. Podemos reconocer un poco de la realidad en ésta. La serie transcurre en un futuro no muy lejano en el que la infertilidad se ha trasformado en el mayor mal que aqueja a la humanidad, por lo que se crea una ley que obliga a las pocas mujeres fértiles a convertirse en criadas de familias poderosas e infertiles, teniendo como tarea engendrar un hijo del dueño del hogar, y, si es que no lo logran , son castigadas enviadas a las colonias, una suerte de cárcel. Las mujeres que no son fértiles y que no provienen de las familias poderosas, son calificadas como no mujeres y aisladas de la sociedad. También todas las consideradas impuras, es decir las que se alejan del modelo establecido de mujer correcta, son resegadas. La homosexualidad femenina es castigada con la pena de muerte. Las mujeres son aisladas del trabajo y de cualquier labor que no sea la cría de hijos.
Ahora bien, en la serie la problemática es llevada al límite, pero aun así representa un aspecto de la realidad; cómo las mujeres son condicionadas por su físico, como éste les otorga un lugar en la sociedad, como, hasta cierta medida, su cuerpo no les pertenece. No somos completamente dueñas de nosotras mismas, nuestra sexualidad ha sido representada como propiedad masculina, nuestra reproducción y fertilidad también. Piensan por nosotras, deciden por nosotras. Hablan por nosotras.
Soy vulnerable porque la historia me hizo así. Soy vulnerable porque alguien más me convirtió en vulnerable.

Amanda Teillery Delattre

Amanda Teillery Delattre

Chile. 22 años. Autora del libro de cuentos "¿cuánto tiempo viven los perros? publicado por editorial planeta, sello emecé