La Universidad: Escena 1, Toma 2.

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La Universidad: Escena 1, Toma 2.

Hoy es 7 de enero de 2017, son las 2:37 am y ya escribí mal la fecha al menos 3 veces. Ahora parece tan buen momento como cualquier otro para contarles sobre la universidad y el haberme cambiado de carrera.

Empecé esta publicación el 3 de octubre de 2016 y no lograba encontrar las palabras adecuadas. Noté que en dos días regresaba a la Universidad y repentinamente todo me quedó más claro.

Hace dos años sentía una gran incertidumbre. Quedaban cinco meses para terminar la preparatoria y sabía que era más inminente que nunca que tendría que elegir qué iba a hacer con mi futuro. No tenía idea de lo que me apasionaba. Claramente si vas a dedicar tu vida desde que tienes 25 y de ahí a la eterniad, tienes que decidirte por algo que vaya a apasionarte. Pasaron los meses, terminé el colegio y  esta pasión me resultaba un concepto intangible.

En mi intento por encontrarla, me fui. Llegué a Canadá con la idea de que una nueva perspectiva iba a ayudarme. Tras varios años de gente diciendo “me encanta cómo te vistes”, era lo que me parecía natural. Moda, Fashion Marketing, porque no sabes dibujar.

¿Y con eso qué vas a hacer?

“No sé”.

Dejó de parecer tan buena idea, tampoco me parecía apasionante. Entonces, si no era moda, podía ser la otra parte tu pasión, ¿no es cierto?

Tras poder haber tomado una oportunidad de ver y entender qué era lo que implicaba esto, todo indicaba que era un prospeceto interesante y que hasta cierto punto se sentía seguro.

Entré a la universidad, esperando que llegase por su propia cuenta un mayor interés por las cosas que estaba aprendiendo, pero nunca llegó. Las cosas que me rodeaban me hacían sentir alienada, no lograba encontrar cosas en común con los demás que no resultasen superfluas, no pude llegar mucho más allá de múltiples “¿Cómo te gusta leer? Es súper aburrido”.

Me sentía desmotivada, ¿cómo iba a decirles a mis padres que nada de esto me estaba gustando?, estaba siendo una gran decepción en mis ojos por mi falta de perseverancia, hasta que un día entré a clase (cabe destacar que iba tarde porque no había parte alguna de mí que quisiera ir) y pareció ser que por intervención divina y alguien (que sigo sin saber su nombre por no haber llegado a tiempo, gracias señor de Cisco) estaba dando una presentación y dijo:

“Si no les gusta lo que están haciendo, cámbienlo. Nadie va a obligarlos a seguir en algo que no les gusta, pero nadie va a tomar la decisión más que ustedes”.

Fue así como quedé el resto de las clases siguientes contemplando mi deseo por buscar algo más interesante que lo que estaba haciendo, algo que de hecho disfrutase. Decidí cambiarme de carrera, y fue la primera decisión de la que me sentía segura en los últimos ocho meses. Pero ahora venían otras preguntas:

“¿Estás segura?” Sí

“¿No quieres tomarte más tiempo?” No

“¿Cómo puedes saber que esto no es lo que te gusta si es que no lo has estudiado bien?” Sólo lo sé

“¿Y si esto nuevo tampoco te gusta?”

La idea de lo desconocido puede ser atemorizante, pero superar el miedo a la incertidumbre supera ese miedo.

Todo esto me hizo pensar en el discurso que dio Steve Jobs a los graduados de Stanford, en el que repite constantemente:

Stay hungry… stay foolish“.

Y ahora pienso que si te sientes atrapado, sigue tu instinto; la mayoría de las veces está en lo correcto.

No sé exactamente qué me espera, pero me alegra sentir que ahora tengo una dirección a seguir, y que, incluso si me pierdo más, esto también te lleva a encontrarte, y eso sí que es emocionante.

Diana Valero Parra

Diana Valero Parra

INTJ. Mexicana. Diana.