La paranoia y la ventana

Semanas de rumores, de chistes, de ver noticias, China, Italia, España, Colombia, se veía tan de película de ciencia ficción, pero no, la cuestión era documental.

13 de marzo de 2019, voy a trabajar, 10 am es anunciado el primer contagio de COVID-19 en Venezuela. Mi trabajo queda casi en el mismo edificio del lugar donde se detectó el primer caso. Mis estudiantes llegaron a clases con tapabocas, entre los profesores corre el rumor de que se van a suspender las actividades.
Paranoia.

Llegó el momento de entrar en cuarentena.



Día 1, agarré una vieja cámara Panasonic compacta y con mis amigos empezamos a documentar, cada uno desde su visión y su contexto, así nace “Relatos”.
Ese día llené el tanque de gasolina del carro, tres meses después fue que pude volver a poner gasolina.



La necesidad es de no guardar silencio, se dice mucho y se sabe poco, la vecina dice, el twitter dice, la tv no dice, mi mama dice, yo también quiero decir algo.
La plata, la que no alcanza, la que trabajo y ahorro, la que se devalúa y se convierte en pollo, harina y aceite.
Aparece la ventana.



La paranoia sigue, lávate las manos Ezequiel, mejor te bañas de una al llegar, quítate los zapatos en la entrada, no te toques la cara, esa mascarilla de tela no funciona.
La espera sigue, porque eso hace la espera, aguanta, gánale.
Lo sabía y no lo sabía pero le he agarrado cariño. Te quiero.



Esclavo de la palabra, adicto a los números, tan exactos y mentirosos, la paranoia me saca de mi ventana, punto y centro, se riega como un chisme, pero ya la gente no tiene miedo, yo no sé la verdad, pero sé que lo que dicen ellos es mentira, la cosa es peor.



Dicen que no basta rezar, pero acá todos siguen con su túnica morada, le piden al nazareno, algún milagro, algún favor. Lo siento señora que pide limosna, los bancos no abren desde hace 3 meses, ¿quiere un cambur?



Ya he vuelto a mi ventana, los niños juegan en el patio de abajo, he perdido algo de mi paranoia, dicen que es mentira, que es para que no salgamos de nuestras casas, ya están convocando a elecciones para diciembre, las clases arrancan en septiembre, la temporada de béisbol para octubre, el autocine al precio de Dubái, las redes sociales haciendo descuentos y yo buscando donde venden el ron barato.
Ya es de noche, vuelvo a mi ventana, mi paranoia estaba puesta en el lugar equivocado, las voces de ellas no son el ruido que vende, En Venezuela desde que empezó la cuarentena hay más muertes por femicidios que por COVID-19.


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Por Ezequiel Carías, @yosoliaser_eze. Relatos sale semanalmente en la cuenta @enlamesa0.