La Pajarera

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La Pajarera

Me ha sorprendido una inesperada estrechez de conjeturada insania.
Estoy bien.
Endeble.
Bien.
Hoy tengo más enemigos desde esta pajarera que estando fuera de ella,
Y aún pudiendo ser el debut de mi vigor,
Mi cuerpo nunca había sufrido tantas,
Mal-for-ma-cion-es,
Como yo gusto de llamarlas.
Redondeces,
Rojeces,
Robusteces,
Son las fluctuaciones de éste,
Mí frívolo, inmutable dolo.
Nada me es tan amargo como lo invariable y trasnochado,
Pero trena más sobria no se ha visto,
Con sus sutiles canjes,
Y asomos de paranoia.
Un día hormigueo,
Al otro,
Una vil arcada;
Punzante,
Pero perecedera.
Una ya habitual ración semanal de malestares.
Contar los pasos hacia el acabe,
Y de regreso,
Es rito.
No escribo.
No como.
No duermo.
Estoy más plácida que nunca,
Casi lánguida,
Casi muerta.


Por Cecilia Cañedo, @ceciknd
Ilustración por Diego Cabrera.