La identidad en tiempos de Instagram

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La identidad en tiempos de Instagram

Últimamente me ha invadido la sensación de que, en nuestros tiempos, el arte se está volviendo en algo inútil. Lo digo yo, estudiante de letras cuya máxima aspiración en la vida es hacer arte. Este pensamiento me llenó de pánico, ¿le estoy dedicando mi vida a algo que a nadie le importa? ¿Dónde va a parar todo lo que estoy creando? ¿Alguien realmente lo recibe? ¿Alguien escucha? Quizás debería ser psicóloga o ingeniera, o algo que realmente tuviera cierta relevancia en nuestra sociedad. Una profesora en la universidad dijo que el arte es lo que llena el alma. A lo largo de la historia, la música, la literatura, la pintura, los bailes, han sido una vía de escape para las personas, un momento de descanso para olvidar el trabajo y las obligaciones. En el arte se encontraba el goce, la conexión con uno mismo. Se creía que en el arte se estaba conectado con algo superior, una suerte de verdad sobre la humanidad.
Pero si vemos en la actualidad, ¿Dónde está el goce? ¿Qué es lo que nos llena el alma? Bueno, Facebook, Instagram, Snapchat, tinder, etc… Aquellas son las recreaciones en nuestros tiempos. Cuando no estamos trabajando o estudiando, ahí estaremos. Ya nadie tiene tiempo para leer a Virginia Woolf. A quien le importa quién es Monet. No puedo creer que aun sigan existiendo los teatros. Hay cosas más importantes.
Lo inquietante de estas nuevas formas de recreación es su contenido; todas estas redes sociales giran en torno a nosotros y nuestra imagen, en aquello consiste nuestra actividad, mostrarnos, editarnos, enseñarnos. Susan Sontag en su ensayo Sobre La Fotografía escrito en los ochentas, sentenció que “hoy todo existe para terminar en una fotografía”. Yo creo que si Susan viviera hoy, cambiaría su frase por “hoy todo existe para terminar en las redes sociales”.
Lo que me da miedo es lo que aquello puede decir sobre nosotros; estamos obsesionado con nuestra propia imagen. Estamos obsesionados con oír nuestra propia voz. Somos nuestros más fieles espectadores. Obviamente no podemos concentrarnos en un libro, en un cuadro, apenas estamos aguantando películas y series. ¿Por qué? Porque estamos tan inmersos en nosotros mismos que no tenemos tiempo para empatizar con algún sentimiento ajeno. No nos importa. Hemos perdido esa capacidad de dejarnos llevar por la historia de alguien más, por alguna idea, por olvidar un instante quienes somos. Dejar de tener conciencia de nosotros mismos.
Claro que estamos enamorados en un yo ficticio, un yo virtual. Podemos crear a nuestra medida una versión idealizada de nosotros mismos. Todo lo que posteamos está condicionado por la manera en que queremos que los demás nos vean. Queremos que sepan que somos atractivos. Que tenemos dinero. Que somos intelectuales. Que vamos todos los domingos a un museo. Que tenemos muchos y muchos y muchos amigos. Pero nunca vas a compartir esos detalles que no te gustan de ti, aquellas cosas que niegas pero que existen. Nadie va a saber que a veces te sientes solo, que a veces estás triste. Nadie va a saber que a veces te invade la histeria o el enojo y te alejas demasiado de aquella idea perfecta que te gusta tener de ti mismo.
Un eterno circulo vicioso.

Este mes Las Paltas nos invitó a indagar sobre la identidad. Palabra muy simple pero con significaciones muy abstractas. Es que la identidad en nuestros tiempos es algo complejo, contradictorio, muchas veces falso. ¿Qué es el yo en el siglo XXI? ¿Qué es la identidad en tiempos de internet? Intentaré responder pero, la verdad, no sé si exista realmente una respuesta concreta.

Amanda Teillery Delattre

Amanda Teillery Delattre

Chile. 22 años. Autora del libro de cuentos "¿cuánto tiempo viven los perros? publicado por editorial planeta, sello emecé