La forma de la A

No ficciónnarrativa

La forma de la A

Las letras son mi hogar. En ellas encuentro ladrillos sueltos que ordeno según lo que necesito en el momento. Las uso para construir refugios en los que protegerme, ventanas a través de las cuales mirar el mundo, puertas con bisagras bien engrasadas que me dejan entrar y salir de cualquier sitio, terrazas para tenderme bajo los rayos de sol o praderas donde me baña la brisa.

No me canso de ellas como me canso de las paredes de mi casa. Con ellas no construyo muebles que golpean mis pies cuando camino a oscuras, ni habitaciones que sofocan con el paso de los ratos largos. Las letras son mi hogar, que no es lo mismo que un departamento en el que siento que ocupo los espacios sin habitarlos del todo. Yo, a mis letras, las habito de lleno.

En este momento estoy dentro del triángulo tibio que forma la A. Necesitaba silencio y vine a acurrucar mi cuerpo entre sus bordes. Ahora me doy cuenta de que este hogar mío es un privilegio de casi nadie. En este encierro que vivimos, ¿qué más quisiera yo, que enviar abecedarios en cajas a quienes pudieran necesitarlos? De ser posible, les pondría una nota escrita a mano, en la que se leería: con estos ladrillos puedes construir una cabaña en la playa, una barca entre las olas e incluso, si tienes ganas, una casa sostenida por las nubes. Lo que tú quieras.

No puedo decirles más. No puedo decirles exactamente lo que es para mí cada letra, porque los hogares los hace uno. Tal vez para los demás el centro de la X no sea el sitio donde se cruzan cuatro horizontes distintos, ni las parte alta de la n la cima de una montaña, ni el punto de la i una isla, ni la curva de la e una cuna. Tendría que darles las letras sin demasiadas explicaciones para que se apropien de ellas como quieran.

El edificio en el que vivo, aunque es bonito, no es un sitio donde pasaría toda mi vida. De ser por mí, en ningún lugar elegiría estar para siempre. Por eso, ahora que las alternativas se reducen al confinamiento indefinido, doy gracias por tener las letras que al no ser lugar sino piezas, me regalan posibilidades infinitas. Y eso es lo mismo que decir mi hogar lo es todo.

Imagen de vermillionsands en tumblr

Valeria Farrés

Valeria Farrés

Caracas-Ciudad de México.