La desexualización del cuerpo femenino

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La desexualización del cuerpo femenino

Este es un tema complicado, sobre todo porque se relaciona mucho con la libertad de expresión, libertad corporal y la libertad sexual.
El feminismo hoy más que nunca está en boca, no se puede negar. Encontramos cada vez menos gente que se atreva a hacer declaraciones explicitas del machismo, de arriesgarse a ser “políticamente incorrecto” pero ¿Realmente podemos decir que de una u otra forma, no practicamos el machismo?

El feminismo está tan en la mesa que hoy encontramos muchas “ramas” de él, que permite identificarse con él de distintas maneras, pero también a difuminarlo y deformarlo para el beneficio propio. Podemos decirnos feministas, pero para hacerlo hay que entender el machismo como un problema cultural, un problema con el que cargamos tanto hombres y mujeres, y así mismo nos afecta a ambos, de distintas maneras siempre. Inevitablemente ejercemos el machismo todos los días en cosas chicas, y para empezar a derribarlo hay que empezar por casa.

Creo que el feminismo no es ponernos en una posición superior a los hombres, si no empezar a equilibrar la balanza entre los roles que creemos que debemos cumplir y de los que nos creemos capaces. Cuando como mujeres nos pagan menos por hacer un trabajo, nosotras trabajamos más para demostrarnos capaces, sabiendo que no nos pagaran mejor, cosa que nos hace a todos culpables, a todos participe de un acto machista.
Esto podríamos ejemplificarlo de mil maneras, y siempre volveríamos a encontrar situaciones donde las mujeres somos tan culpables como los hombres, de que nosotras no nos reconocemos entre nosotras mismas, ni sabemos ponernos los limites. Porque no se trata de culpa, se trata de cultura.

De esta manera me encuentro con un tema que me hace ruido con respecto a esa lucha de igualdad. Por ejemplo, en el área de la libertad corporal. Creo absolutamente que es un derecho sentirnos tan iguales, seguras y conformes con nuestro cuerpo, y de esta manera dejarnos de tapujos de mostrar mucho o muy poco.
Por esto mismo es una de mis luchas personales, y que conste que no la única lucha que debe llevar el feminismo.

Free the nipple, uno de mis temas favoritos y por las que me siento feminista, sobre todo porque es de los temas que más nos afectan a las mujeres y nos hacen caminar con miedo por las calles por como nos vemos, nos vestimos o somos. De hace mucho tiempo que dejé de usar sostenes, de que empecé a querer mi cuerpo en mis proporciones para dejar de lado los push up y el relleno, de dejar los dolores, calores y molestias por un mal sostén, de dejar que el cambio de temperatura del ambiente marcara levemente mi polera y yo no me escandalizara por eso.

Todos, absolutamente todos hemos visto pezones masculinos, acá y allá, en la ciudad como en la playa, en la tele, en publicidades. Donde sea y con tanta normalidad como verle el ombligo a alguien. Pero cuando hablamos de pezones femeninos se da vuelta el mundo. Anda a que se te escape un pezón al tirarte un piquero en la piscina, anda a que se te transparente el pezón y te acusarán de promiscua, de arriesgarte a que te miren, a que te imaginen desnuda, a que te quieran hacer algo, te acusan de desnudista. No sé ustedes, pero a mí los pezones masculinos no me generan nada, ¿por qué los femeninos sí?
El pezón femenino está fuertemente sexualizado, como zona erógena, como algo sexy, como algo personal y que hay que esconder de cualquiera excepto nuestro compañero sexual. Esto no es necesariamente algo malo, hasta que traspasa el limite de persona a objeto, donde ponemos a la mujer como un objeto sexual que siempre siempre debe considerarse brindador de deseos y satisfacciones, por mucho que este esté fuera de contexto. No creo que no podamos ser sexys, pero deberíamos poder decidir cuando y donde, y no siempre y con todos.

Pregúntenles a sus conocidos si han estado en una playa topless, les aseguro que la mayoría les dirá (hombres o mujeres) que son puras señoras mayores con los pechos caídos, que son casi desagradables de mirar, que no tienen nada sexy. Porque digamos la verdad, tenemos un imaginario del cuerpo femenino tan sexualizado y estereotipado que no somos capaces de reconocer el cuerpo real de la mujer, entonces nace una molestia terrible a partir de nuestra sociedad sobre la libertad de nuestros pezones: estamos tan acostumbradas a pensar que el cuerpo femenino tiene que ser siempre sexy y generar deseo que nos molesta el cuerpo que no lo hace. De repente pareciera mejor que se quedara con su bikini, no? Quizás ese misterio bajo el bikini abra un poco la imaginación y siga provocándonos.

Es a raíz de esto que aparece la necesidad de igualarnos a los hombres con respecto al manejo de la sexualidad de nuestros cuerpos, a permitirnos armar nuestro contexto para ser sexys y que el resto del tiempo tenga un carácter normal, sin deseo, sin que nadie sienta que nos estamos insinuando a alguien por como estamos vestidas o por el tamaño de nuestros pechos. Empezar a decir “No, mi cuerpo no te pide que lo agarres o manosees, no busco provocarte, cuando quiera que sea así te aseguro que te darás cuenta.”

Entonces aparece otra lectura a la idea de la libertad de nuestros pezones y es donde empiezan las deformaciones de esta, ejercidas desde mujeres amigas o conocidas. Por ejemplo: Una amiga en el verano publicó una foto de ella en la playa, de espaldas, con el bikini en la mano y posando sexy. La foto decía de pie de página “free de nipple”, pero por otro lado los comentarios de amigos y amigas cercanos no iban más allá de “wachita rica”, “mina”, “preciosa” “sexy”. ¿Es esa foto realmente se plantea la libertad de mostrar tus pezones? Porque no los estás mostrando y pese a eso todo tu lenguaje corporal dice otra cosa.

Que conste, no quiero parecer conservadora, de ninguna manera planteo que no nos podamos sentir sexys, pero si que con gestos como ese seguimos planteando que los pezones, que los pechos son algo sexualizado de cuerpo de la mujer, y no algo tan normal como un pecho masculino. No mostrarlo directamente para no recibir críticas o para que Instagram no te baje la foto te deja donde mismo, mirando hacia el horizonte, el mar, el vacío, el cual sigue cubriéndote igual que tu bikini puesto. No estas hablando de libertad e igualdad, solo estás llamando la atención.

Esto puede desmembrarse de un montón de formas, donde la libertad de expresión choca con la libertad corporal, en vez converger. “soy libre de llevar mi sexualidad y sensualidad a donde quiera”, “soy libre de sentirme rica”, “soy libre de mostrar mis pechos al aire”. De acuerdo, pero por qué usar el emblema de la libertad e igualdad corporal cuando sigues sexualizando tu cuerpo para escuchar lo sexy que eres, para generar deseo y para que sigan creyendo que mujeres que no usamos sostenes y se nos marcan los pezones a través de la polera es para provocar y generar deseo y no porque es más cómodo y hace mejor para la elasticidad de la piel.

https://youtu.be/IwVpM-ddSek

Foto por Nicolas Guerin

Sofía Montealegre B

Sofía Montealegre B

Estudio, respiro y hasta duermo arquitectura, no me da el tiempo para más.

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