Inventarse reglas

No ficción

Inventarse reglas

Mi mamá me dijo anteayer mientras jugábamos Mastermind, que me invento reglas que no existen. No lograba adivinar su código porque asumía que el color correcto era uno que no era. Y me quedaba pegada en eso. La siguiente ronda me costó aceptar que podía usar tres fichas de un mismo color. Y así, cada ronda, sobrepensaba y me inventaba una regla que no existía.
¿En qué otras partes de la vida estoy haciendo esto? Entiendo mi afán de hacer que las cosas tengan sentido, pero probablemente por estas reglas inventadas estoy ciega ante otras cosas que podrían ser. No tengo alternativa, aprendí a inventar mis reglas de quienes estaban inventando sus reglas antes. Pero me quedé pensando en que me gustaría encontrar una forma de darme cuenta de qué estoy inventado y qué sí es verdad. Eso me cuesta mucho, las reglas hacen las cosas más fáciles, tener que pensar todo demasiado es un dolor de cabeza. Pero luego pienso que estoy sobrepensando incluso sobre las propias reglas, entonces estoy sobrepensando mal. Como si no lo estuviera viendo desde el punto de vista que debería. Y lo peor de todo el asunto es que soy muy orgullosa, y me encanta tener razón. Y me encantaría tener razón y que mis reglas fueran válidas. Y muchas lo son, para mi. Pero me quedo luego en este limbo de no creerme demasiado, porque lo que estoy haciendo es inventarme reglas, pero no es como que todas las otras no se las estén inventando también. Tal vez lo que hay que hacer es desempolvar las reglas e irlas adaptando. Igual es más difícil darse cuenta uno de sus propias manías. Tal vez debo pasar más tiempo con gente que me enseña que hay otras maneras de ver y hacer, y así me curaré de mis reglas.

La foto es de cuando Caro me hizo café de olla y rompió mis reglas de cómo se hacía el café y le quedó rico