hay cosas más lindas que los ojos azules

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hay cosas más lindas que los ojos azules

Después de una breve (brevísima) conversación, se queda revoloteando alrededor mío por el resto de la noche. Me avisa cuando va al baño o a llenar su vaso, que me quede aquí porque volverá. Apenas hemos hablado pero pareciera que tenemos una suerte de pacto.
Es como una manera de reservar, me he dado cuenta últimamente, de cuidar su lugar. Quizás porque no le resultó con nadie más. Quizás porque hay muy pocas mujeres en la fiesta.
La conversación es genérica, de esas que no escuchas realmente lo que la otra persona dice, porque la pregunta que hiciste ni era interesante en primer lugar. Es de esas conversaciones en que te esfuerzas en ver a la otra persona como alguien especial, en verla como quieres que sea, solamente para hacer de aquello algo menos vacío.

  • Oye – dice cuando la conversación recae y yo comienzo a buscar a mis amigas a lo lejos (me dejaron sola a propósito) – tenís los ojos muy lindos, ¿te lo han dicho?

Hay que fingir sorpresa para no parecer tan soberbia, hacer como si nunca me lo hubieran dicho.
Suelen irse por los ojos. Siempre los ojos. Lo entiendo, es lo más fácil supongo, lo que está a la simple vista, un halago aceptado.

Pero hay cosas más lindas que los ojos azules.

Desde siempre nos han hecho creer que la felicidad está en alguien más. A las mujeres nos han metido eternamente la idea del romance como la finalidad misma de la vida, lo que te valida como mujer.

El amor. Siempre. El amor parece ser la mayor recompensa y la peor amenaza. Me han dicho “con esa actitud nunca encontrarás un pololo” (como si aquello fuera lo más urgente de mis problemas) o discutiendo con alguien me sacan en cara “por lo menos yo tengo pololo”.
Quizás es por eso que buscas desesperadamente, que te frustras, que te duele tanto. Quizás es por eso que sientes que nada es suficiente, porque el mundo te saca en cara que algo te hace falta. Quizás por eso te aferras a lo primero que encuentras, y no te das cuenta que mereces algo mejor.
Quizás por eso te conformas con alguien que solamente ve tus ojos azules y nada más. Pero no debería ser así.
Ya no quiero buscar mi futuro en otras personas.

Amanda Teillery Delattre

Amanda Teillery Delattre

Chile. 22 años. Autora del libro de cuentos "¿cuánto tiempo viven los perros? publicado por editorial planeta, sello emecé