Estática

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Estática

Imaginemos la estática proveniente de la radio al intentar fútilmente cambiar de estación mientras navegamos una carretera en la mitad de la nada. El sonido se deforma, expandiéndose y contrayéndose, hasta acercarse a algo similar a una voz humana; sólo para desintegrarse en una cacofonía indiscernible. Esta es la belleza humana. El intento permanente de sintonizar a un conjunto de estándares que nos hacen legibles al mundo; y, entre más nos alejamos de la longitud de onda socialmente aceptada, más nos disolvemos en estática.

Sin embargo, la belleza , difícil logro o frágil casualidad, nunca es algo inherente, menos aún algo permanente. Ella opera con tiempo prestado. Incluso Medusa fue hermosa alguna vez. La única gorgona mortal fue alguna vez una mujer mortal cuyos cabellos sedosos llamaron la atención de Poseidón. Aún así, Medusa perdió su belleza, o, mejor dicho, esta le fue arrebatada; pues, la belleza siempre es algo que se puede perder. Es algo que debemos pero nunca poseemos: somos sus sirvientes, no sus amos. La cultivamos como un jardín cuyos frutos no podemos gozar. Pero la fealdad –la fealdad es siempre nuestra. Lo poco que poseemos de nuestra existencia está teñido con la tinta indeleble de lo grotesco. En consecuencia, todos tenemos la capacidad de manipular nuestra fealdad, de recalcarla, enfatizarla, distorsionarla. Si la belleza es un camino angosto y perfectamente delimitado, la fealdad es una galaxia de posibilidades infinitas. Hay tan pocas maneras de verse perfecto, pero millones para verse monstruoso, grotesco, horrible, asqueroso, curioso, aterrador. El lenguaje de lo horrible cuenta historias en todos los idiomas; en la lengua de narices grandes, papadas triples, pecas interminables, ojos oscuros y ojos torcidos. Habla en el dialecto de rollos sudorosos y ropas harapientas. Se comunica con acento de cicatriz, lunar y tacha. Cuando uno se rinde con tratar de declararse aceptable surgen tantas otras cosas que decir.

La fealdad es una manera afirmar poder sobre lo incontrolable. No es una ausencia, sino una fuerza, impredecible y desenfrenada.

El rostro de Helena de Troya pudo haber lanzado mil naves, pero una mirada de Medusa debió haberlas hundido todas.

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Kennya Mena

Kennya Mena

Kennya. INTP. Estudiante de derecho. Nouveau tumblr beatnik