El encanto de las flores es que no son permanentes

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El encanto de las flores es que no son permanentes

El encanto de las flores es que no son permanentes, sabemos que se acaban y aún así las cuidamos y disfrutamos. Las flores son una constante metáfora de la vida y la muerte. Estamos rodeados de estos recordatorios de la fragilidad de las cosas, de que en cualquier instante se pueden terminar. Seguramente hay quien se recuerda del momento en el cual entendió que las cosas tienen fin. Es raro darse cuenta porque aunque quizá nos lo habían explicado o lo habíamos leído, es mucho más impactante cuando sucede en la experiencia personal.

La permanencia va jugando con nosotros. Cosas que dábamos por sentado se van sin que nos demos mucha cuenta de cómo y momentos después estamos pensando si en realidad pasaron o no.

Guada se acaba de ir a Argentina, y siento que fue tan corto el período en el que estuvo acá que es difícil creer que pasó. A ella le digo que es mi amiga imaginaria. Se fue, pero la siento todavía cerca mío. Parece que en cualquier momento podría entrar a mi cuarto.

Me encantan los momentos en los que tengo esas memorias frescas, puedo contarle las pecas, puedo verle los ojos. Todavía me recuerdo bien. ¿Cuánto dura eso? ¿En qué punto empiezas a perder esa memoria a corto plazo? Una vez en clase de psicología lo vi, y ponían un número tan determinado, tan conciso, pero supongo que es distinto para cada persona. Y es que aunque tengas una foto, o un video, nada se compara con estar en ese momento. Estar respirando el mismo aire, escuchando los mismos sonidos. Además se siente distinto.

Mi hermanito me voltea los ojos cada vez que empiezo a hablar de vibras. ¿Pero cómo explico lo que siento cada vez que conozco a alguien, cada vez que entro una habitación? Creo que cuando estoy con alguien y me siento de determinada manera, sí tiene que ver con cierto ritmo que lleve ese alguien por dentro. Y que me volteen los ojos quienes quieran, así lo percibo. Tal vez no es algo tan descabellado. Tal vez sea explicable científicamente o algo así. ¿Estoy loca? ¿No tenemos todas estas historias de sensaciones a manera de premoniciones que han salvado a la gente? ¿Será que el mundo nos trata de avisar las cosas antes de que pasen y simplemente somos muy tontos para darnos cuenta? Hay a quienes esto les da igual y posiblemente pierda credibilidad siquiera planteándolo. Pero definitivamente siento que ahí hay algo.

Sí, no es lo mismo estar de lejos. Hay mucho que extrañar. Pero esta lejanía le agrega algo rico a las amistades. Las relaciones mutan, cambian, y nosotros cambiamos con ellas. Una relación que nos funcionó muy bien hace un año, podría resultar obsoleta en el tiempo presente. Y sí, parece que estuviera hablando de las relaciones como si fuesen ropa o algo material (aunque espero que mi ropa dure más que un año), pero siento que tenemos que aprender constantemente de lo que nos pasa y que si estamos en el mismo lugar siempre no estamos logrando nada.

Nos toca disfrutar cada cosa y en el momento en el que pase. No jugar a querer acelerar el tiempo. Saber que la memoria luego nos traiciona. Elegir nuestras batallas, y adaptarnos a los cambios. Nos toca vivir.