En Animal Crossing New Horizons el capitalismo funciona

No ficción

En Animal Crossing New Horizons el capitalismo funciona

Es el año 2020 durante la pandemia del coronavirus. En marzo sale el juego Animal Crossing New Horizons (ACNH) y sus ventas superan todas las expectativas. Las consolas de Nintendo Switch se revenden al triple del precio original. Hay miedo, incertidumbre, y la economía mundial está colapsando. La gente quiere jugar. En Animal Crossing las cosas sí funcionan.

El jugador llega a una isla virgen junto con un grupo pequeño de animales antropomórficos amigables. Comienza de manera humilde, vive en una carpa y duerme en un sleeping bag. Pronto empieza a trabajar para pagar su deuda con Tom Nooks, un tanuki (mapache japonés) antropomórfico que lo va guiando, y mejorar su calidad de vida. ¿Y por qué hay tanta gente jugando un juego en el que debe trabajar y pagar deudas? ¿No es suficiente con la vida real?

En el colorido ANCH, el capitalismo funciona. Ganar dinero es sencillo: todo se puede vender. Se puede talar la madera de los árboles, recoger frutas, atrapar peces e insectos. Por estas acciones el jugador gana experiencia, y eso también se paga en forma de logros remunerados. Pronto puede pasar de la casa de campaña a una de ladrillos, e ir agregándole cuartos progresivamente. Puede pagar viajes a otras islas vírgenes y conseguir materiales distintos. Es fácil.

La naturaleza está a la disposición de los habitantes de ACNH, los árboles crecen sin problema y los animales abundan. Al llegar a la isla no hay nativos, no hay conflictos de colonización. Como está vacía, no es de nadie. Las cosas (muebles, herramientas) se fabrican con los materiales de la isla. Si no se consiguen, se pueden comprar en la tienda de uno de los personajes. El jugador puede expresar su personalidad haciendo diseños para su ropa y su isla. No hay contaminación, no hay culpa. Funciona.

En ACNH cosechas lo que siembras, desde árboles de naranja (o la fruta que haya tocado en la isla), hasta árboles de dinero. Es un juego extraño en el que las cosas toman tiempo (la manera de hacer trampa es modificar el calendario de la consola). Las horas de luz son las mismas que la zona horaria del jugador. Trabajar de más no necesariamente hace que las cosas lleguen más rápido. El juego trata de decir: un poco de paciencia, aquello que vale la pena toma tiempo.

Socializar es fácil y se incentiva. El juego presenta la oportunidad de ir a las islas de otros jugadores con Nintendo Online. La gente está encerrada, pero en ACNH se visitan. Se han hecho fiestas, bodas y citas. Hay museos dando tours y hasta protestas (por lo pronto de liberar a Hong Kong).

Los planes se cumplen. No hay incertidumbre ni sorpresas desagradables. Cualquier problema es fácil de resolver. Por esta razón puede ser el juego ideal para una persona con problemas de ansiedad o depresión y muchos recurren a este durante la cuarentena.

No hay muerte, no hay infancia ni vejez, no hay sexo. Nadie sufre. Hay música instrumental para cada hora y bonitos atardeceres. Hay eventos especiales. Las cosas son como deberían y más.