el mito de "no soy como las otras mujeres"

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el mito de "no soy como las otras mujeres"

Aquí escribí una vez que me di cuenta que necesitaba feminismo porque odiaba a las mujeres. No de manera consciente, si no que tenía internalizado un discurso que consideraba a las características femeninas como algo negativo, un discurso que se había repetido y promovido constantemente a mi alrededor. A las mujeres desde chicas nos enseñan a ver al resto como una competencia, sus atributos eran un recordatorio de sus falencias. Así que, cuando logras entrar dentro del arquetipo de lo femenino con éxito, sientes resentimiento hacía él. En retrospectiva, era un odio injustificado, algo altanero e infantil. Era un odio que hablaba mucho peor de mí que del resto,un odio que nacía desde los problemas que tenía conmigo misma. También, analizándolo con la distancia, era más bien un método de defensa, una manera de reafirmarme. Porque yo quería ser de cierta manera, y creía que no lo podía lograr pareciéndome a "las otras" mujeres, porque siempre nos hicieron creer que una no podía ser más de una sola cosa. Era un estupidez, porque, ¿con qué autoridad me creía superior al resto de mi género? ¿Y acaso existe realmente “el resto”? ¿No estaba siendo inmensamente machista al obviar todas las características individuales e historias de mis compañeras al catalogarlas como “el resto”?

Varias veces he escuchado a mujeres jactarse de no ser como las otras mujeres. Jactarse de que, por algún motivo, algo las diferencia del “resto”. A veces no lo dicen deliberadamente, pero se entiende que se sienten en una posición superior al aparentemente no compartir ciertos rasgos con su género.
También manifiestan este delirio de superioridad aquellas que presumen solo tener amigos hombres, que no se llevan bien con las mujeres. Aquello estaría completamente bien si es que no fuera por la vanagloria con que lo dicen, como si eso las hiciera mejores que el resto.

La frase "no soy como las otras mujeres" parece ser perfecta para la conquista, una promesa de ensueño, porque, más allá de su físico, ¿qué hay de bueno en las mujeres?

Es que las mujeres son superficiales, muy ruidosas, histéricas, no tienen tema de conversación interesante, y yo no me preocupo de la ropa, no me gusta el cotilleo ni el drama, yo no escucho a maluma, me gustan los Beatles.

O por lo menos eso es lo que nos han hecho pensar.

Nos hemos acostumbrados a canalizar lo femenino como una debilidad, y que disociarte de aquello te hace mejor, mientras lo masculino es siempre lo positivo y envidiable.

Un ejemplo de esto; cuando una mujer anda con una polera de una banda tipo nirvana, the ramones, pink Floyd, etc. La reacción inicial, de hombres pero también de mujeres, es la de adelantarse en decir tE ApUeStO QuE nO cOnOcE Al GrUpO. En cambio, cuando un hombre anda con alguna de esas poleras nadie dice nada, claro, es que el debe saber de música, debe tener buen gusto. Aquellos micromachismos, el dar por hecho que las mujeres no saben de música e enjuiciarlas en el caso de que sea así, son los que nos implantan en la cabeza una valoración negativa de lo femenino. Aquellos micromachismos son los que te hacen sentir avergonzada y no querer ser como “el resto” de las mujeres.
Y las mujeres también continúan replicando esto a veces. Hay algunas que inevitablemente siempre estiman más a los hombres. Hay algunas que para ser tomadas en serio deciden alejarse de lo femenino y sienten aversión hacia aquel. Hay algunas que a veces, incluso bajo el lema del feminismo, discriminan a las mujeres que se maquilan o depilan, que no leen o no tienen gustos “sofisticados”.

Toda mi vida he estado rodeada de mujeres. Mujeres en mi casa, mujeres en el colegio. Mi mundo siempre ha sido completamente femenino. Y algo que he aprendido, para decepción de las que sufren de complejo de superioridad, es que no existen “las otras de las mujeres”, porque ninguna es idéntica a la otra.
Existen muchas maneras de ser una mujer, y cada una es tan válida y linda como la otra. cada una es un mundo.
Cada una tiene su historia, ideas, complejidades, y por eso me irrita cuando incluso nosotras mismas insistimos en encasillarlas como un todo solamente para subirnos un poquito más el ego.

(imagen de la gran Cindy Sherman)

Amanda Teillery Delattre

Amanda Teillery Delattre

Chile. 22 años. Autora del libro de cuentos "¿cuánto tiempo viven los perros? publicado por editorial planeta, sello emecé