El Inicio


La vida es demasiado corta como para pisar el freno. Si tienes suerte, podrás experimentar la página en blanco de un Año Nuevo cien veces. "Más te vale que no lo rayes" te dirán los viejitos más amargados y los envidiosos que no escribieron la historia que les hubiera gustado. Siguiendo sus consejos, llegarás a los cincuenta y quemarás todo el cuaderno para hacer una fogata mientras cantas Escape de Rupert Holmes.
If you like piña coladas and getting caught in the rain!

Los menos afortunados nos estrellaremos en algún puente y perderemos las piernas después de que explote el carro. Nos intoxicaremos con un plato de pasta recalentada; moriremos de pena al llegar a urgencias y hablarle a la enfermera entre la flatulencia generada por la comida podrida. Nos enamoremos de un alcohólico machista del cual tendremos que huir en la oscuridad de la noche con todas nuestras pertenencias, mientras nuestro mejor amigo (un travesti) fuma con calma y en la radio suena Friendly Fires.

La mayoría tendrá una vida de epitafio: Madre, padre, hija, etc. que será recordado. Vaya desperdicio. Todo el espacio del cosmos y solamente escribirán unas cuantas palabras (importantes, pero pocas) con una mano temblorosa. Agarra bien el lápiz o esa tumba podría ser la tuya… digo, si quieres; en esta vida nada es a fuerza.
Aún así ¿no sería una pena vivir tan poco habiendo tanto en este mundo?

No te sientas mal. No eres el único que, sabiendo que la muerte nos acecha como patrulla en busca de una mordida, se detiene a llorar un poco porque “el chico que me gusta no me pela”. Todos nos atontamos de vez en cuando. La clave está en no quedarse estacionado, en dejarse llevar por la vida a caminos insospechados, aunque se tenga un mapa en la guantera. Así tendrás de qué escribir y pronto hasta estarás dibujando lo suficientemente bien como para contar historias. El mundo nace de una nota, una palabra, un respiro. Atrévete y comienza.

  • Carolina Grimaldi