Editorial noviembre 2017: secretos

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Editorial noviembre 2017: secretos

Los secretos se deslizan como la luz prendida en la noche por debajo de la puerta. No necesariamente es malo, pero hay una cierta sensación en el encuentro entre luz y oscuridad de que ya deberías estar dormido. Así como nos apresuramos a apagar la lámpara cuando escuchamos la puerta del cuarto de nuestros papás a las 12 de la noche. No vayan a saber. No vayan a ver las ojeras al día siguiente. O los terrones de azúcar que nos robamos cuando no estaban en la cocina. Dos pies en la mesa, alcanzando la alacena.

Eran los primeros secretos.

Ahora la luz huye por encima del umbral y nadie vendrá a regañarnos.

¿Qué secretos se quedan? Apagamos la luz para no mirarlos. Que se pinten sobre la pared y se estiren como decoración a vivir con ellos, papel tapiz que se refleja en nuestros sueños. Échale una pintada por encima. Volverán a salir y sobrevolar tus pensamientos.

Ahora atesoras secretos en el pecho. Se asoman por otras rendijas. Se derraman por ojos, labios, oídos. Por manos en gestos que pasaron desapercibidos. Los tapas con tus manos, tratando de apagar el brillo que se cuela entre tus costillas inútilmente, deslizándose entre tus dedos. Brillan. A veces la luz ciega. A veces te alimentas de ella.

Lee mis secretos.


Noviembre es mi mes favorito. Comienza el fin de año, pero no es el desastre de diciembre. Hay una sensación de cierre sin que sea el fin aún, como un último destello, como el texto de arriba. De cierta manera, es el mes donde caben los secretos. Pasa casi silencioso, resguardando los momentos que quedan antes del caos.

Seremos un baúl de memorias, una vitrina de susurros, el último lugar donde poner los sueños que no alcanzamos este año. El pedacito de pista que queda para tomar vuelo. Un refugio, un escondite, pero que brilla fuera de su cueva inevitablemente. Un escaparate de secretos.

Un último pensamiento.

Antes de morir, quiero ser el escondite favorito de alguien, el lugar donde pueden poner todo lo que saben para sobrevivir, cada secreto, cada soledad, cada oración nerviosa, y estar segura de que lo mantendré seguro. Lo mantendré seguro.
– Andrea Gibson

Amanda González Alarcón

Amanda González Alarcón

Chilena paltera, 23 años. Instagram: @amandinalaandina.