Editorial: mayo 2017, Identidad.

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Editorial: mayo 2017, Identidad.

Es un poco más de un año desde que originalmente lanzamos Las Paltas y, ok, de acuerdo, prometimos relanzar en nuestro aniversario, pero, lamentable o, quizás, afortunadamente, la mayoría de las promesas en la vida no funcionan como uno planea. Sin embargo, pedir disculpas u ofrecer excusas para nuestro tardío relanzamiento no es el objetivo de esta carta; al contrario, esta es la primera de muchas cartas del editor con las cuales pretendemos introducir el tema que servirá de guía e inspiración para todo el contenido del mes.
Nuestro primer tema es la identidad, y si bien me gustaría decir que la elección de este tema nos tomó varias horas de dramática y apasionada discusión estaría mintiendo. De hecho, ha sido una de nuestras decisiones más expeditas. No obstante, creo que la identidad no es un tema que debería generarnos tanta complacencia; pues, las preguntas que formula la mera noción de identidad son dinámicas y complejas: ¿Quiénes somos?; ¿Qué somos?; ¿De dónde venimos?; ¿A dónde vamos? Estas interrogantes son de extrema dificultad, no sólo para nosotros como individuos sino también para nosotros como especie.


No creo que haya un momento específico y absolutamente determinante en que hayamos afirmado con certeza nuestra identidad. Nuestros gustos, quizás, pero incluso estos están sujetos al capricho del tiempo. Somos entes móviles, inquietos, lo que fue ayer no necesariamente lo es hoy ni será mañana. Nuestras afinidades, nuestras verdades, nuestra personalidad, todo está en constante movimiento; y ¿quién puede señalar con absoluta certeza aquel instante en el tiempo en que algo toma forma?
Este particular fenómeno de todo lo que está en movimiento siempre me ha resultado particularmente interesante, especialmente cuando trata sobre la mayoridad. Esta supone, especialmente en la ficción, el crecimiento moral o psicológico de una persona que configura la transición de la niñez a la adultez. ¿Conlleva necesariamente esta transición una pérdida de la inocencia? Si se pierde, ¿es dicha pérdida instantánea o gradual? ¿Qué marca esa pérdida?; ¿el primer beso?; ¿el primer piropo inapropiado que te tiran en la calle?; ¿el primer cigarrillo?; ¿el primer trago?; ¿la pérdida de la virginidad? Pero, más importante aún, ¿cambia nuestra identidad por dicha pérdida?
¿Es la niña incompatible con la mujer? Esta interrogante es universal:

¿Cómo podemos conciliar la persona que fue con la persona que es?

Algunas personas al enfrentarse a esta disyuntiva se tiran ciegamente a un ideal de deber ser, que, frecuentemente, coincide con el ideal de adultez. Otras meramente se aferran obstinadamente a lo que creen haber perdido. Pero concebirse como una especie de persona-ideal contra el cual medirse e imitar puede resultar bastante limitante. ¿Qué ocurre cuando a uno le apasiona algo que es incompatible con el molde preconcebido de adultez o de persona que se tiene? No creo que nadie ame hacer algo porque piensa que el objeto de su afección es bastante on-brand, muy uno o muy la persona que quiero/debo ser.
Cuando uno ama algo o disfruta hacer algo lo hace porque permite que por un instante las preguntas existenciales tomen un segundo plano. Al fin y al cabo, tenemos que pasar la totalidad de nuestras vidas con nosotros mismos por lo que es emocionante cuando algo nos permite momentáneamente olvidar quiénes somos o quiénes intentamos ser; y emergemos con el conocimiento de que en nuestras vidas hemos disfrutado tremendamente esto de ser persona y somos capaces de seguir disfrutándolo un poco más.


Tracee Ellis Ross dijo algo así como “cada día estoy aprendiendo a permitir que el espacio entre dónde estoy y dónde me gustaría estar me inspire y no me aterre.” Esta frase me ha atormentado un poco desde el momento que la escuché. No porque este en desacuerdo con lo que postula, al contrario, me llega al alma, sino porque quizás siento una especie de deber moral para con ella que me intimida; pues, implícita en esta frase va un deber ser, un deber de alcanzar y aprovechar nuestro potencial. Pero, quizás, alcanzar o realizar el potencial que tenemos no necesariamente significa convertirnos en una especie de súper-humano que, en teoría, podríamos llegar a ser. Alcanzar nuestro potencial quizás sólo significa adentrarnos profundamente en nuestra propia incertidumbre. Al fin y al cabo, aprendemos más de lo inesperado y lo inexplorado que de lo conocido.

Sin embargo, hay un atractivo indudable en lo establecido, lo conocido, lo rutinario. Es más fácil ser complaciente que ser sincero; pues, ¿quién tiene constantemente la energía y la confianza para serlo?
Una vez más aparece la sombra amenazante del deber ser.

Ted Bundy una vez dijo que lo único que supo era que se sentía diferente y que su manera de compensar por eso era decir “bueno, a mí no me gustan esas cosas. No me gusta tomar. No me importa la frivolidad. Soy un estudiante serio. Estoy por encima de todo eso. Pero, en cierta medida, esa era la forma de defenderme contra algo en mí que no quería admitir que yo quería ser parte de eso.“ Ok, está bien, Bundy fue uno de los asesinos en serie más prolíficos de la historia, pero lo que dijo es igualmente válido. Frecuentemente dejamos de hacer cosas meramente porque no se adecuan a la noción preconcebida que otros tengan de nosotros, o, incluso, la noción preconcebida que uno tiene de sí mismo. Cuando uno vive frecuentemente bajo el sentimiento de insuficiencia que impone la sombra del deber ser lo hace a expensas de una verdadera realización individual. Somos más que los arquetipos que se nos imponen desde fuera o desde dentro. Ser uno mismo no es algo definitivo, es ser infinitas posibilidades que serán renunciadas o exploradas una a una. Esto es inevitable. Pero, ¿qué podemos hacer? Esto es lo que es vivir.

bloom beautifully
 dangerously
 loudly
 bloom softly
 however you need
 just bloom”

MILK AND HONEY BY RUPI KAUR

Las imágenes utilizadas son de la película THE VIRGIN SUICIDES (1999), no tomamos el crédito por ellas.
Kennya Mena

Kennya Mena

Kennya. INTP. Estudiante de derecho. Nouveau tumblr beatnik