Editorial marzo 2018: cuerpo

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Editorial marzo 2018: cuerpo

Aprendimos que nuestros cuerpos existían aparte de la mente. Luego supimos que el dolor es un reflejo cerebral, y que no existe realmente, así como duele cuando comemos helado muy rápido: solamente se trata del dramatismo del cerebro que piensa que se va a congelar. Así que crecimos en una dicotomía, dentro de un envase que no sentimos completamente nuestro.

Buscamos en los demás los patrones con los que leerlos, porque en ellos pudimos reconocer algo propio, una falta, una marca, algo lleno en su cuerpo. Cada línea y cada marca conforman parte de un lenguaje, y tratamos de trazar las palabras, haciendo contacto, generando crisis, transformación.

"No tenemos cuerpo, somos cuerpo", alega una maestra. Y la manera en que aprendemos a comprometer a nuestro cuerpo en la realidad es en el acercamiento de los demás, en las manos que se asoman e inducen a volvernos corpóreos. En descubrir que el tacto no es necesariamente físico, sino que existe en otros niveles, al abrir carne y piel para descubrir las emociones que corrían a la par de la sangre.

Somos cuerpo, y nuestra materialidad existe más allá de los límites de la piel, sustancias en crisis al encontrarnos y transformarnos, al conocer las vertientes de los lugares que no habíamos descrito antes hasta que alguien los habitase. Así dibujamos un mapa de los sitios donde cupieron los demás en nuestro ser, echando semillas, cultivando en montes y planicies, haciéndonos corpóreos: más que cuerpos.

Amanda González Alarcón

Amanda González Alarcón

Chilena paltera, 23 años. Instagram: @amandinalaandina.