Editorial: julio 2017, posibilidad

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Editorial: julio 2017, posibilidad

Me siento muy afortunada de estar en el mundo. Siento que gané una especie de lotería, y no entiendo por qué. Pero a veces no importa, en ocasiones, no es necesario entender y podemos simplemente disfrutar lo que tenemos.

Estamos en el lugar en el que estamos por cada decisión tomada, y frente a nosotros se tienden los distintos caminos divergentes que podemos elegir. Es importante esa capacidad de elección.

Hay quienes no creen en el libre albedrío, creen que ya todo está escrito. Pero opino que lo que realmente importa es siempre estar conscientes y elegir de manera autónoma lo que pensemos que es mejor en cada caso. Es nuestra vida, es importante que nadie elija por nosotros. Necesitamos ese poder.

A veces la idea del futuro es paralizante. Nada más pensar en todo lo que podría salir mal puede inmovilizar a alguien. Pero la vida no espera. El tiempo sigue. Y la idea de “no hacer nada para no cometer errores” y de culpar a los otros de cómo resultó la vida de uno, esa idea la encuentro muy perjudicial. Me parece que no tomar decisiones y dejarse llevar, es otra decisión y que la única esperanza de tener una vida que nos guste es estar involucrado y responsabilizarnos de las decisiones que tomamos día a día.

Me gusta ese punto en el que en lugar de sentirnos totalmente petrificados con la idea del futuro, nos llenamos de inspiración por todo lo que puede ser. Todas las posibilidades. Sí, a veces puede parecer mucho, pero has vivido hasta acá, y sigues. Estamos aquí después de todo, entonces ¿qué nos impide hacer cosas increíbles?

Es sorprendente cómo llegamos de un punto a A un punto B en la vida. La idea de preguntarle a un tú más pequeño qué es lo que haría en el futuro. En mi caso no imaginé que estaría aquí, ahora. Mis expectativas eran muy distintas. A partir de eso, me permito aspirar a cosas más grandes todavía. Porque no sé qué va a traer la vida, cualquier cosa podría pasar.

Todos los días aprendo algo nuevo y sé que puedo aprender más. Empiezo a crear mi propia realidad y eso me encanta. Admiro a la gente que lucha por tener un entorno positivo en el que puedan lograr las cosas que quieren hacer. Admiro a la gente que se esfuerza por lograr tener un mundo mejor. A los inventores, a los inquietos, a los que quieren mejorar el mundo.

No estoy sola en esta vida. Voy con mi generación, voy con gente que crece y aprende al mismo tiempo que yo. Algunos mofan a los millenials por nuestra sensibilidad, y nuestra creencia de que podemos hacer un mundo mejor; queremos arreglar las cosas y vivir en paz. Aunque eso sea motivo de burla para ciertas personas, para mi es realmente una posibilidad. Yo ya creo que mis esfuerzos por hacer el mundo mejor hacen una diferencia y creo que puedo mejorarlos e incrementarlos. Sé que hay muchas posibilidades de cómo podemos estar en el futuro. Y en realidad me siento esperanzada porque creo en la capacidad e inteligencia que tenemos y que usaremos para mejorar al mundo.

Busco rodearme de personas sinceras que me ayudan y guían; que creen en mi habilidad para hacer cosas asombrosas y me incentivan a mejorar mis posibilidades.

Muchos me dicen que tengo una visión idealista del mundo, y está bien, debo admitir que sí es el caso. Pero también pienso que es importante creer en estas cosas, tener fe en que lo vamos a lograr, porque si no creemos algo, es mucho más difícil progresar.

Confío en que va a ser una buena aventura y vamos a aprender todos en el camino. Me encanta la posibilidad de estar viva, aquí.

Es como todo este juego de que hay mucho trabajo por hacer, pero al mismo tiempo es emocionante todas las cosas que podemos cambiar.