¿Dónde están las piezas?

Ficción

¿Dónde están las piezas?

Cuento uno a uno los trozos del espejo roto, del oasis ficticio en el suelo de mi habitación; me desarmo en pedazos que ya no embonan. Camino por un laberinto espumoso sin entrada ni salida, apenas siento que me muevo, que respiro. Cuento los pasos por donde llegué, ¿quién es la que me devuelve la mirada en el reflejo que evito? He querido dejar de ser desde que comencé a ser. Quiero soltar el cosquilleo que me surge de las entrañas, que viaja a mis extremidades cansadas, desgastadas. Quiero que el peso ya no pese, la balanza se rompa y la vista se me nuble en forma de una noche sin estrellas, sin luna y sin faros que guían el camino de regreso al inicio. ¿Dónde están las piezas que conjugadas ante la nada forman mi persona perdida? ¿En qué puñado de arena se fueron mis sueños intangibles y mis pasiones de ceniza?

Si junto los restos húmedos color hilo sin inicio ni fin, tal vez pueda saber que sigo siendo algo, aunque sea un puñado de estambre revuelto, enredado, trenzas mal hechas y maltrechas. Si lo junto todo podría volver a ser yo y la otra y el otro y todos. Si y sólo si. Siento la proximidad silenciosa arrastrarse hasta mi cama, dejo de ser para empezar a ser.

Mis piernas son como dos cables de luz, siento la electricidad recorriéndome por dentro, es un cosquilleo diminuto que corre a mil por hora, una estática en movimiento que me saca de mi ser. Si yo no soy yo, si estos pedazos esparcidos no son míos, ¿quién es este cuerpo que habito?


Sara Castañón Hinojosa