Desfase

Al final creo que nunca sabré lo que siento ni por qué lo siento y eso está bien. Supongo que no voy a comprender ni tampoco busco comprenderlo. De pronto subo y bajo, me levo y caigo en sentimientos que pienso absurdos y que, sin embargo, hacen completo sentido. De a ratos mi llanto se disuelve, pero siempre está dormido esperando volver a encenderse en mis ojos. Mis emociones sólo brotan y yo les permito nacer. Pero de pronto llega un momento en el que quedo entumecida, en el que mi existencia quema y mi cuerpo se extingue. Soy la ceniza en la lluvia, tan sólo un rastro que desnuda el cielo, la nube recogida por mi silencio.

Me despierto cada día que pasa sin entender absolutamente nada y me repito a cada segundo: "está bien, existo, y eso está bien." ¿Bien o mal? ¿Por qué siempre tenemos que vindicarle a las emociones y a la existencia una moral? Quizá las emociones no son morales y simplemente existen, sólo son y yo soy en ellas. No hay más. No sé qué es en lo que me convertiré, ni tampoco estoy segura de retener por completo en las manos aquello que fui. Porque siempre he sido lluvia y ceniza, alegrías remotas y agudezas marchitas y creo que seguiré precipitándome en miradas ajenas, en Dicen que no somos lo que pensamos ni lo que sentimos. ¿Por qué no puedo ser lo que siento? Más que nunca creo que soy y seré siempre lo que palpita dentro de mí, que mi cuerpo se entrega y que yo vuelo. Quizá no soy lo que pienso, pero definitivamente soy lo que siento, soy lo que escribo y lo que se escribe sobre mí. Me extingo, pero no dejo de existir. No busco comprender, ¿debería?

Las emociones no mueren, tan sólo dormitan, quedan inscritas en una pausa trémula que nos envuelve hasta que algo las hace despertar. Como trenes que se desfasan con el tiempo, lo que siento está siempre desfasado con mi cuerpo porque parecería que las horas no pasan, o, que pasan y se desdoblan como el óxido, una huella sobre la nieve, el continuo deslave de mi piel que sin embargo se erosiona en mi sueño. Mis sentimientos florecen en el aire, pero se enrollan en mis labios y nunca puedo decir lo que realmente pasa dentro de mí. Entrevista voz que arde sobre mi paso y queda expuesta en la boca del recuerdo. Erosiones imprevistas. Queda sólo un esbozo inexacto en la soledad del viento y yo me desfaso, me desfaso. Estoy hecha de roces. Parecería que mi cuerpo llega demasiado tarde ante mi sentir. Somos estaciones y esperamos el vapor espectral de los trenes en las vías sin darnos cuenta de que algo en nosotros ya había abordado el vagón. ¿Soy lo que fui siendo lo que seré? Me miro: soy ahora, es todo lo que sé.

Alejandra Ríos

Alejandra Ríos

Colecciono sonidos.