¿Cuánto Cuesta la hora? (Parte 2)

¿Cuánto Cuesta la hora? (Parte 2)

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Pero a pesar del deseo universal de inyectar valor en nuestro tiempo, hay momentos en el que todos gastamos nuestro tiempo. Yo procrastino y pospongo cada actividad que podría utilizar mi tiempo de manera productiva, al temer no estar en la condición perfecta para poder hacer mi tiempo verdaderamente valioso. Mi mejor amiga, ansiosa, gasta su tiempo preocupándose y preparándose para todo lo que pudiera desvalorizar su tiempo, y en el proceso invierte más de su valioso tiempo en dudas que en recuperar su inversión. Cada uno de nosotros gasta tiempo a su manera, en busca de aprovecharlo.

Pero no nos gusta pensar que estamos gastando nuestro tiempo. Justificamos nuestros hábitos que comen nuestro tiempo y que desvalorizan el resto que nos queda. Racionalizamos que la duda y el miedo no nos inmovilizan sino que nos aportan perspectiva y sabiduría. A pesar de saber dentro de nuestro ser que entretener dudas no es preparase, que la mejor manera de hacer las cosas bien es hacerlas con tiempo, que el descanso eterno te drena en vez de darte energía, la vergüenza nos obliga a esconderlo. Queremos lavarnos las manos del hecho que el valor de nuestro tiempo, y por asociación el valor de nuestra vida, depende completamente de lo que uno decide hacer con el tiempo que tiene.

Y mientras más tiempo gastamos, más valor pierden nuestras vidas. Sin anticiparlo ni saberlo después que sucede, internalizamos el débito de nuestro valor personal. Nos sentimos menos valiosos, y decidimos que ciertas cosas no valen la pena, porque nuestro devaluado ser gastaría demasiado tiempo en revalorizarse. Empezamos a gastar cada vez más tiempo en busca de sentirnos valiosos a cualquier costo, y el círculo vicioso continúa hasta dejarnos en bancarrota.

Marcelo Federico Bertorelli Reyna

Marcelo Federico Bertorelli Reyna

imagen de Matthieu Bourel