Construir historias

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Construir historias

Sucede que las voces de mi cabeza me dijeron hace un tiempo que le había desgastado el sentido a la vida. Que ya nada tenía caso porque me había entregado en pedazos a anónimos de mi memoria vaga y había quedado vacía. Mis ideas me compararon con las baldosas del suelo sobre las que caminan pueblos enteros y pierden eventualmente el color. Querían que supiera que la repetición de los actos no los hace perfectos sino carentes: aquello de haberme convertido en una experta del abandono no me hacía mejor.
La gente que estaba era para mí simplemente gente que estaba y el amor una consecuencia de eso. Luego perdí a muchos y mis trozos se fueron con ellos. Mientras tanto yo, incapaz de llenar con algo las ausencias, me iba quedando diminuta y sola.
No me acostumbré a que se fueran: me acostumbré al dolor. Era eso lo que las voces de mis cabeza reclamaban. Cuando supe que tenía que hacer algo, empecé a construir historias. Así es como llamo a lo que sí se puede quedar conmigo.
Estoy inventando un relato porque de nada vale un nosotros si no lo tiene. Deambulo por pasillos y calles donde nuestro encuentro es probable para confirmar que si un día nos queremos, significará algo. El amor tendrá un valor porque podría no haber sido.
Hay sentidos que duran lo que duran los suspiros. Escúchame bien: no quiero uno de esos. Quiero uno del que me pueda hablar a mí misma. Quiero uno que me permita una explicación el día que sienta que si no la tengo puedo morir.
Entiende que soy como soy porque lo necesito. He decidido decirme con tu voz algo cada vez que me ves. Entiende que mis silencios y mis sonidos son el esfuerzo por un nosotros con caso.
Lo que hago es porque me da miedo perderte. Lo que hago es para no dañarte la libertad. Construyo historias queriendo que mi alma sea una habitación con la puerta abierta de la que puedas salir cuando tu voluntad lo pida y aún así no dejarme vacía.
No quiero que mi dolor sea tu criterio. Quiero que sepas que sé sobrevivir. Tengo que hacer las cosas de forma tal que mis temores no sean impedimento para tu partida.
Estoy buscando entre tus miradas una específica que me escarbe la piel como queriendo saberlo todo. Te diré entonces, cuando parezcas estar preguntando, que estaba inventando un mundo que no sucede indiferente a mí si tú estás cerca. Que estaba inventando un mundo con el que pueda quedarme cuando ya no estés aquí.
Si me preguntan entonces por un pasado tuyo y mío, diré que te vi por primera vez el día que tenías un mechón de pelo sobre el ojo izquierdo. Diré que cuando te miré me curaste una herida. Diré que pasé diez minutos dudando si tu mano en mi cintura era accidental. Hablaré de la longitud de tus pasos, de lo que no supe decirte y de lo que dijiste callado. Hablaré del momento en el que te vi dejarme y estuve segura de no estarme quedando ni diminuta ni sola.
Si me preguntan cuando te vayas por un pasado nuestro, les contaré la historia que construí. Y luego, daré las gracias por tu libertad.

Foto de autor desconocido, encontrada en justanothernightinbeirut

Valeria Farrés

Valeria Farrés

Caracas-Ciudad de México.