Cómo me deshice de la angustia de escoger una carrera

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Cómo me deshice de la angustia de escoger una carrera


Escoger una carrera puede ser terrorífico, y es lo que definitivamente me mantuvo despierta la mayoría de las noches en mi último año de escuela. No soy la única.

Nos preguntaron lo mismo continuamente desde que teníamos 4 o 5 años: ¿Qué quieres ser cuando grande?, y la respuesta sólo comenzó a importar a los 12 años, cuando entramos a la secundaria y esa pregunta se convirtió en qué carrera escogeremos. De lo que jamás se dieron cuenta es que el fraseo es elemental. La idea de elegir una carrera predispone que debemos apurarnos o vamos a quedarnos atrás y perder. Es nuestra carrera, y la única maratón que realmente importa en nuestra vida. O eso creemos.

Por otro lado, escuchamos el mismo lema que supone ser revolucionario e inspirador: ¡sigue tu pasión! Y aunque sí suena como si el Profesor Keating (de La Sociedad de los Poetas Muertos) estuviera parado detrás de nosotros, susurrando “hagan sus vidas extraordinarias”, simplemente no es suficiente. La idea de tener una sola pasión, “un llamado”, nos hace no confiar en nuestros intereses. Así es como, lentamente, las pasiones se convierten en pasatiempos, y lo que solía movernos y hacernos sentir increíble e inspirados se transforma en algo que no importa tanto dado que no es la pasión.

Si combinamos ambos, obtenemos que tu carrera debe ser tu pasión. Suena maravilloso para un poster inspiracional, pero no tanto si nos paramos a analizarlo un poco. Básicamente dice que debes descubrir tu “llamado” entre todos tus intereses (cof cof… pasiones), y más te vale hacerlo pronto. Si no, la vida te ganó en la carrera, y ni siquiera intentaste acabarla.

Ya no resulta tan inspirador, ¿verdad?

¿Cómo se supone que no nos debemos sentir perdidos si este es el tipo de consejo que recibimos? Combinemos con todos los adultos que nos darán un sermón sobre carreras tradicionales y estabilidad. ¿Cómo se supone que debemos no ahogarnos cada vez que nos preguntan “qué quieres estudiar”?

Terminé la escuela hace sólo unos meses, y no sabía qué estudiar. Me tomé un año para intentar descubrir qué hacer, casi como si esperaba lo suficiente, un camino se materializaría del vacío,  y sólo tendría que caminar por él; claramente, no pasó. Pero lo que sí pasó fue que aprendí a deshacerme de la angustia de no saber qué estudiar.

Esto fue lo que aprendí:

1 No hay algo como tu única y verdadera pasión.

Deja de buscarla. Realmente no existe, y no porque no tengas pasiones, sino porque probablemente tienes muchas – ¡y está bien! No hay nada malo con tener muchos intereses. Por el contrario, esto generalmente te lleva a tener más recursos con los que trabajar.

Acepta tus pasiones, trabaja con ellas, utilízalas, nútrelas.

2 No se trata de una carrera.

Nuevamente, la idea de elegir una carrera conlleva a hacernos sentir que hay una oportunidad que arriesgamos perder. Y no es así. Hay tantas otras cosas que experimentarás en la vida que no tienen nada que ver con tu trabajo que se sentirán como una maratón. Vas a ganar en tantas otras cosas – y perderás en a veces, también, pero perder es una parte esencial de todo, y cuando empiezas a pensar sobre la carrera, esa única competencia, pensarás que si fracasas, habrás perdido definitivamente – no es cierto. A veces perderás, y aprenderás de ello. Continúa. No hay ganar ni perder definitivo, sólo crecer y transformarse.

3 Deja de pensar en tu carrera como un fin, y empieza a pensarla como un recurso.

Esta manera de pensar me cambió la vida. Chistoso, siendo que resulta una idea tan simple una vez que la asimilas. Cuando pensaba en elegir una carrera, creía que estaría por siempre condenada a desempeñarme en ese único campo. Sí, condenada. Pero no es necesariamente cierto. Será lo que hagas que sea. Así que no pienses que será lo que marque tu destino, porque es así. Lo que sí será es una fuente de conocimiento y habilidades que probablemente te harán más capaz en todo lo que hagas.

4 “Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes” – dijo el Gato.

¿Recuerdas ese famoso diálogo entre Alicia y el Gato? Esto es exactamente igual.

¿Podrías decirme, por favor, qué camino debo seguir para salir de aquí?

Eso depende en gran parte del sitio al que quieras llegar – dijo el Gato.

No me importa mucho el sitio… – dijo Alicia.

Entonces tampoco importa mucho el camino que tomes – dijo el Gato.

… siempre que llegue a alguna parte – añadió Alicia como explicación.

¡Oh, siempre llegarás a alguna parte – aseguró el Gato -, si caminas lo suficiente!

Tal como Alicia, queremos llegar a algún lugar. Así que ve a alguna a parte. Comienza a moverte, no importa mucho a dónde te dirijas ahora. Lee, investiga, ve a lugares, Habla con gente, pregúntales qué hacen, conecta y comunícate. Considera tus opciones. En algún punto encontrarás una dirección, y se transformará a través del tiempo y te llevará a otros lugares.

Recuerda: no importa qué elijas ni que hagas, algo saldrá de ello. Tienes permitido cometer errores, tienes permitido cambiar. Las decisiones no son definitivas. Y no te preocupes: siempre llegarás a alguna parte, y te dirigirás a otros lugares desde allí. Haz lo mejor de ello. Estarás bien. Sé que yo también lo estaré.

Amanda González Alarcón

Amanda González Alarcón

Chilena paltera, 23 años. Instagram: @amandinalaandina.