¿Cuanto cuesta la hora? (Parte 3)

¿Cuanto cuesta la hora? (Parte 3)

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Parte 2

Cómo todo círculo vicioso, se alimenta de la resignación. Mientras menos valiosos pensamos ser, más tiempo gastamos al pensar no merecerlo. Los cálculos de cuánto nos valoramos, y cuanto tiempo tenemos que invertir para poder pagar nuestro débito de autoestima, terminan desmoralizando a cualquiera. En situaciones como estas la solución es simple, pero difícil: volver a creer que somos valiosos.

Siempre va ser difícil convencer al espíritu en bancarrota que desde esa posición pueda aumentar su valor. La clave está, sin embargo, en neutralizar la devaluación antes de intentar la reevaluación. Ya sea con pequeñas victorias como poner un poco más de esfuerzo al cocinar la comida y organizar tu escritorio, o unos minutos hablando con viejos amigos, semi olvidados pero queridos, empezamos a reparar nuestro crédito interno. Aplicando tiempo, esfuerzo, y el tiempo tanto nuestro como de inversionistas que nos hacen sentir valiosos, revertimos la caída de picada del crash de autoestima.

El boom económico del ser se manifiesta en días llenos de actividades, unas que consumen energía y otras que las restauran, pero cada una de ellas productiva. El simple hecho de tener un valor personal en subida en vez de en picada impulsa la economía interna y abre las puertas a nuevos inversionistas que brindan oportunidades de revalorizar tu tiempo con su compañía, su respeto, y su confianza. Y poco a poco, rompiendo el círculo vicioso de la depresión de la economía interna, el valor de nuestro tiempo se multiplica al ser invertido en nuestro valor personal.

Marcelo Federico Bertorelli Reyna

Marcelo Federico Bertorelli Reyna

imagen de Matthieu Bourel