Casa Mafia

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Casa Mafia

Cuando llegué a este apartamento me sorprendió lo gruesas que eran las puertas, y el hecho de que se podían cerrar con seguro por fuera. Me pareció un lugar algo sombrío, y fui creando una serie de historias en mi cabeza. Algunas de ellas las compartí con mis padres, quienes en un inicio se horrorizaron, pero que luego las tomaron como anécdotas graciosas para contar a los amigos durante las cenas.
Me imaginaba que era una lugar perteneciente a la mafia. ¿Qué más explicaría unas puertas tan gruesas que se pueden cerrar por fuera? Son así de grandes para ocultar los sonidos de adentro, las reuniones secretas que tenían los líderes criminales. El enorme bar estaba lleno de distintos tipos de alcohol, para complacer a la variedad de importantes invitados que venían a negociar. Hay un pasillito escondido que parece pasadizo, comunica el lavandero con los cuartos. El piso, originalmente alfombrado, fue cubierto con tablas de madera, tal vez ocultando manchas que no se podían limpiar, o tesoros escondidos. Para nutrir mis teorías, tuve la suerte de encontrar dos huellas de balazos: uno en mi cuarto, y otro en el cuarto de servicio.
Probablemente mi historia no encaje con la versión real de los hechos, pero es interesante planteárselo. ¿Qué tanto sabe uno de la gente que vivió antes en el lugar en el que reside? La historia de los lugares y de los cuartos. ¿De qué ha sido testigo ese espejo? ¿Quién ha mirado por esa ventana y qué es lo que vió?
La ventana de mi cuarto es enorme. Va del techo al piso, como si fuera una pared de vidrio. Estando en un cuarto piso, los árboles me protegen lo suficiente de miradas indeseadas. Si alguien quisiera ver realmente a través de la ventana hacia mi cuarto, tendría que realizar un esfuerzo mayor a simplemente levantar la vista. Cuando me mudé, la denominé “la ventana suicida”. Imaginaba que si uno quería matarse, simplemente bastaba correr con todas sus fuerzas hacia ella. Tenía la imagen del vidrio rompiéndose en mil pedazos, como si fuera una película con muy buena fotografía. En realidad, la ventana es bastante gruesa y la única parte que se abre es muy pequeña, entonces eso tampoco funcionaría.
A veces me pregunto si el balazo en esa ventana lo hicieron de adentro hacia afuera, o al revés. Así me creo más historias. O si el hombre que trabajaba en el cuarto de atrás se asustó porque le dispararon y se mudó a este cuarto, en donde le dispararon de nuevo. Un señor con muy mala suerte.
Le preguntaría al dueño del apartamento acerca de la historia verdadera, pero siento que podría ser muy extraño. Creo que si cualquiera de las cosas macabras que me imaginé pasaron en realidad, probablemente él haya tenido un papel importante en ellas. Me imagino algo así: le hago algunas preguntas, se ríe de la imaginación potente de *esa niña*, y me dice que este apartamento no es tan interesante como me lo he imaginado. Luego, llega con sus compañeros de mafia y dice “sabe demasiado” y después pasa lo que pasa en las películas, tal vez ocasionando un segundo balazo en la ventana suicida. Nadie se entera de nada, llega un nuevo inquilino y se sorprende ligeramente de los dos huequitos en la gran ventana.
Por otro lado, está chévere no saber y seguir imaginando lo que pudo haber pasado. Y si pasó, probablemente jamás me entere.