a las modelos que psicopateo por instagram

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a las modelos que psicopateo por instagram

A las modelos que psicopateo por Instagram. A las que aparecen en explorar y recomendaciones de gente que quizás me gustaría seguir. Ustedes, a las que la genética las bendijo y son altas y flacas y suben orgullosas fotos en la playa luciendo sus tonificados cuerpos. Que tienen miles de seguidores por el hecho de ser ustedes, porque su simple existencia parece el milagro más grande de todos. A las que ganan plata sin la necesidad de hacer mucho, promoviendo productos y accesorios desde sus casas. A todas ellas. Les quiero pedir perdón.

Perdón porque a veces las odio. Perdón porque a veces las juzgo injustamente, y las culpo de casi todos los problemas del mundo, de la explotación al cuerpo femenino, de la superficialidad, del machismo, sin darme cuenta que aquello es la actitud más machista de todas. Pero es que me pregunto, o más bien el mundo me ha obligado a preguntarme; ¿cómo alguien me va a aceptar a mi tal cual soy si existe gente tan perfecta que te llega a doler?

Les quiero pedir perdón porque me enseñaron desde chica a odiarlas, a verlas como competencia. Nunca me enseñaron a alegrarme por tus logros o atributos, sino que a verlos como la evidencia de todo lo que malo que ahí en mí. Me enseñaron que si tu eres más, eso significa que yo soy menos.

Les quiero pedir perdón porque el problema no son ustedes, soy yo. El problema es mi cabeza, la exteriorización de los problemas que tengo conmigo misma. Porque reflejo mis inseguridades en ti. Me implantaron una voz en mi cabeza que se compara con todos, que tira odia hacia el resto y hacia mí misma.
Les quiero pedir perdón porque nunca me enseñaron a querer a las otras mujeres.

Pero, no hace mucho, me di cuenta que todos somos una modelo de instagram para alguien. Todos somos una comparación, un motivo de competencia. Y quizás nunca nos enteramos, porque estamos muy ocupadas comparándonos y odiando al resto.

Facebook a veces me recuerda fotos, en las que tengo catorce o quince años, siempre tensa, rígida, demasiado consciente de mí, demasiado consciente de la voz en mi cabeza. Pero hay otras, en la que no se suponía que debía salir en la foto, en las que estoy atrás, sentada al final de la sala de la clase, conversando con la feña o la jose, sin posar, riéndome genuinamente. Y me sorprendo un poco de que aquella persona sea yo. Porque la verdad, salgo más bien linda, a pesar de, durante aquellos años, haber estado convencida de que era el ser más horroroso que existía. Me gustaría ser la niña de esa foto todo el tiempo, pero sé que no es tan fácil. Porque siempre está la voz, esa voz que la sociedad construyó. Y quiero callar la voz, porque se ahí será el único momento en que pueda brotar de verdad. En que todas brotaremos.

Amanda Teillery Delattre

Amanda Teillery Delattre

Chile. 22 años. Autora del libro de cuentos "¿cuánto tiempo viven los perros? publicado por editorial planeta, sello emecé