A mi bruja

Las mamás son brujas, pero mi bruja es positiva. No hablo de la maldad, hablo de toda la luz que ella crea. Veníamos hablando en el tránsito de las cosas que siente y las sensaciones que tiene, para terminar con "gracias por esta conversación". Gracias digo yo también, gracias porque verte bruja y humana es el mayor regalo.

De pequeña mi mamá curaba las heridas. Les ponía pomadas y sanaba las lágrimas. Ahora lanza profecías, siempre sabe qué vendrá. Y todavía arma hervidos sanadores, pa la garganta, pa la guata, pal alma. Y así también, bruja como es, generó un mundo lleno de luces y colores. Bruja creadora, nunca sentí que faltase nada, gracias.

Pero según fui creciendo, la empecé a conocer humana, delineando las estrías en su panza que las cremas prenatales no supieron combatir. Sus manos, sus dedos largos, se entrelazan en mi pelo y el mundo guarda silencio. Ella lo hace silenciar.

Es mi bruja, mi mamá, siempre mágica. Y amo verla humana también. Ver la oscuridad que atormenta tu luz, las sombras que pesan en tu alma y encontrar en la propia sabiduría que he cultivado de tus semillas las respuestas.

Gracias por hacerme bruja también. Todo mi huerto es tuyo, todas mis hierbas te llaman y crecen en mí contigo. Ser humana nunca te hizo menos bruja: ahora solo puedo ver que tu magia es incluso más real y con más tintes, dejando las trazas en mi pelo, plantando flores en el suelo.

Amanda González Alarcón

Amanda González Alarcón

Chilena paltera, 23 años. Instagram: @amandinalaandina.